Internet, los satélites y los teléfonos móviles, entre otras tecnologías, han revolucionado la forma de hacer y entender la cartografía. Los mapas ya no son estáticos, sino dinámicos y ricos en datos referenciados que colaboradores voluntarios vierten en la red. Se podría decir que la cartografía del siglo XXI la hacemos entre todos. Accesibilidad, democratización y actualización constante son algunos de sus rasgos distintivos.
Patricia Morén | 16 de marzo de 2010