Alto, seco y hombre de pocas palabras, habla con los pies en el suelo y con sentido crítico, pero exhibe también un deje de melancolía muy adecuado a un poeta, y es poeta, al tiempo que científico. En el libro Ecologia viscuda, hace aseo de experiencias. En el poema Auca de los sesenta y pocos, desnuda el alma con un gesto familiar y con cierta picardía. Catedrático emérito de Ecología de la Universitat Autònoma de Barcelona y miembro del Institut d'Estudis Catalans, Terrades organizó el primer equipo de investigación sobre ecosistemas terrestres en nuestro país y fue uno de los primeros impulsores de la educación ambiental en el Estado español.
JORDI MONTANER | 17 DE SEPTIEMBRE DE 2010