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La (poca) ciencia de los países árabes

La mayoría de los estados de la zona invierten menos del 0,3% de su PIB en investigación. Pero la situación parece que empieza a cambiar. La Liga Árabe está a punto de presentar una estrategia de ciencia y tecnología para el conjunto de la región y los actuales cambios políticos pueden jugar su papel en favor de la ciencia

DAVID SEGARRA | 16 DE FEBRERO DE 2011


Los países árabes son, últimamente, el centro de la actualidad informativa tras las revueltas populares que han sacudido Túnez y Egipto y otros estados de la zona. Se trata de países muy importantes desde el punto de vista estratégico y de recursos naturales, pero que en cambio dedican todavía pocos esfuerzos a la investigación, según destaca el Unesco Science Report 2010.

Por países árabes se entiende una inmensa región que va del Atlántico hasta el Índico, donde viven 246 millones de personas y que engloba 22 países. De estos, hay cuatro con un alto nivel de vida (los Emiratos Árabes, Qatar, Kuwait y Bahrein), trece de un nivel de vida medio (desde Omán a Marruecos incluyendo toda la orilla sur del Mediterráneo) y cinco países considerados pobres (Sudán, Somalia, Yemen, Comoras y Mauritania), según los criterios del Banco Mundial.

En el conjunto de esta zona, el gasto en Investigación y Desarrollo (I+D) es bastante bajo: mientras la UE de los 27 dedica una media del 1,78% del PIB a actividades de I+D, todos los países árabes están por debajo del 1% con la única excepción de Túnez, que dedica el 1,02%. Después vienen Turquía (0,72%) y Marruecos (0,64%). En porcentajes mucho más modestos se sitúan Jordania (0,34%), Qatar (0,33%), Líbano (0,30%) y Sudán (0,29%). Egipto apenas llega a un escaso 0,23%. Finalmente, los otros países (Omán, Argelia, Siria...) no llegan ni al 0,2%. Para poder comparar estos datos conviene recordar que Catalunya dedica el 1,68% del PIB, y España el 1,38% (datos de 2009), mientras que países como Suecia llegan al 3,75%.

Sólo uno de los 100 científicos más citados del mundo pertenezca a países árabesEl gasto en investigación en los países árabes es, por tanto, bastante escaso, incluso en los estados petrolíferos más ricos (Qatar tiene un PIB per cápita de 65.000 dólares). No es extraño, pues, que sólo uno de los 100 científicos más citados del mundo pertenezca al mundo árabe (se trata del profesor Boudjema Samraoui, un biólogo de la Universitat de Annaba, en Argelia).

El despertar del mundo árabe

Por otro lado, es difícil que la situación mejore a corto plazo si tenemos en cuenta que "muchos países árabes aún no tienen estrategias o políticas nacionales de ciencia y tecnología", según afirma el informe de la Unesco, donde también se puede leer que "cuando hay políticas de ciencia y tecnología son o demasiado ambiciosas o demasiado ambiguas".

A pesar de este panorama global, el Unesco Science Report 2010 también destaca que los países árabes ya han iniciado el proceso para mejorar sus sistemas de I+D. Y no sólo a nivel individual: la Liga Árabe tiene el encargo de elaborar una estrategia de ciencia y tecnología para el conjunto de la región, que podría ser discutida en la próxima reunión prevista para marzo en Bagdad. Entre otras, esta estrategia quiere potenciar la movilidad de los científicos en la región, las relaciones de cooperación y las colaboraciones con los numerosos científicos de cultura árabe que viven en el extranjero.

El petróleo, una espada de doble filo

Una de las características de la zona es la gran diversidad de situaciones que se dan entre los diferentes países. El economista sudanés Samia Sattar Osman explica en su artículo "The incidence and transfer of knowledge in the Arab countries", publicado por la United Nations University, como la clasificación de los países árabes por nivel de riqueza no guarda relación con su capacidad para a crear conocimiento. "La capacidad de los países árabes más ricos está por detrás de los países de riqueza media en términos de conocimiento", según Sattar Osman.

De hecho, la economía de los países árabes más ricos está basada en el petróleo, mientras que la mayoría de los países de rentas medias disponen de economías diversificadas. Y "la riqueza del petróleo es una espada de doble filo. Por un lado ha ayudado a los países árabes a consolidar su infraestructura. Por otro, el dinero fácil ha ayudado a que el desarrollo basado en la ciencia y la tecnología haya tenido un papel muy secundario hasta hace poco", según afirma el informe de la Unesco.
 
La revuelta de los científicos

El camino que algunos países árabes parecen haber iniciado hacia el establecimiento de sistemas democráticos puede ayudar a fortalecer la ciencia. Por lo menos a medio plazo, cuando la confusión se haya desvanecido. En Egipto, las protestas contra el presidente Mubarak han contado con la activa participación de muchos académicos, según informaban varios medios, como Nature Middle East. Investigadores como el químico Mahmoud Saleh explicaron a este medio que "una generación entera de científicos se ha instalado en Japón, en EE.UU. o en otros países" y denuncia que el sueldo de un profesor universitario es de unos 340 dólares mensuales, una cantidad muy baja.

En Egipto, los guías turísticos ganan más que la mayoría de científicosMichael Harms, director de la oficina de El Cairo del servicio de Intercambio Académico Alemán, explicaba en Nature que "hay muchos problemas. Las universidades están sub-financiadas, y los sueldos académicos son tan bajos que la mayoría de científicos necesitan un segundo empleo para sobrevivir. Los guías turísticos ganan más que la mayoría de científicos". El egipcio Ahmed Zewail (Premio Nobel de Química 1999) ha declarado que "el presidente Mubarak tiene la ocasión de hacer historia y ser el primer líder del país más importante de Oriente Medio en dejar el poder a otro líder". Muchos egipcios ven en Zewail a una persona reputada que puede ayudar a conducir el proceso de democratización.

En estos momentos, la confusión inherente a la revuelta ha creado una situación de incertidumbre. Pero a medio plazo, la democratización de los países árabes puede ayudar a fortalecer sus sistemas de ciencia y tecnología. "Al menos disminuirá la censura, y las decisiones arbitrarias y caprichosas podrán ser reemplazadas por otras de objetivas", opina Nidhal Ghassoum, astrofísico de la Universidad de Sharjah (Emiratos Árabes), para quien la democracia puede ayudar a que "la investigación no sea evaluada desde un punto de vista personal sino por un sistema de méritos ". Un tema, el de la evaluación de la capacidad investigadora, donde Cataluña podría aportar sus conocimientos.

LAS DOS PRIORIDADES: AGUA Y ENERGÍA
Los países árabes tienen dos grandes prioridades en materia de investigación: el agua y la energía. En el caso del agua, la razón de su interés es obvia: casi todos los países son deficitarios en recursos hídricos (con las únicas excepciones de Irak y Sudán). Un ejemplo interesante de I+D es el Centro Internacional de Agricultura Biosalina ubicado en Dubai, que fue establecido en 1999 e investiga el uso de sistemas de agricultura sostenible que usan agua salina para hacer crecer los cultivos. Asimismo los países árabes buscan diversificar las fuentes de energía, lo que les ha llevado a interesarse en las energías renovables. En este ámbito, en 2008 se creó en El Cairo el Centro Regional para las Energías Renovables y la Eficiencia Energética, un centro construido conjuntamente por diez países árabes en cooperación con Alemania, Estados Unidos y Dinamarca.
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Comentarios

       
1 comentario

Xavier Lasauca i Cisa 16/02/2011
Molt bon article, David, m'ha agradat molt. Confiem que la construcció de l'Espai Euromediterrani d'Educació Superior i de Recerca, sota el lideratge del secretariat de la Unió per la Mediterrània (que, recordem, està ubicat a Barcelona), contribueixi a aquest canvi de tendència.

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