Hauries d´instal.lar el plug-in del flash... Descarregar plug-in de Flash

Reportajes

reportajes

Contaminantes

Disminuir Aumentar

"La contaminación siempre está, pero el anticiclón la acentúa"

Xavier Querol, subdirector del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, es un experto en detección de contaminantes. En relación al actual episodio de contaminación atmosférica de Barcelona, lo tiene claro: "a veces parece que la meteorología sea la culpable, pero la contaminación la causan, sobre todo, los coches"

DAVID SEGARRA | 11 DE FEBRERO DE 2011


Que Barcelona sufre episodios de contaminación atmosférica es algo sabido. Pero ¿ por qué ocurre? ¿Qué factores influyen? Hablamos con Xavier Querol, subdirector del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, del CSIC, un experto en detección de contaminantes y en sus peculiares recorridos. Si hablamos de las causas, Querol lo tiene claro: "A veces parece que la meteorología sea la culpable de los episodios de contaminación en Barcelona. Pero la contaminación la causan, sobre todo, los coches".

¿Tantos coches hay?
En Barcelona hay unos 6.000 coches por kilómetro cuadrado. Es una cifra muy alta. En Amsterdam hay 1.000, y en Madrid 2.200, en cifras aproximadas. En estas ciudades no hay calles con el tráfico que soportan las de Aragó, Conell de Cent, Mallorca, Aribau, Muntaner...

¿Tiene algo que ver la estructura urbana?
El Paseo de la Castellana de Madrid está rodeado de edificios no muy altos y los contaminantes se dispersan más. Si lo comparamos con su equivalente en Barcelona, la Diagonal es una avenida rodeada de edificios de 7 plantas donde los contaminantes se concentran mucho más.

No todos los coches deben contaminar igual…
No. Uno de nuestros problemas es que el 45% de los vehículos son diesel. Y es un porcentaje que va en aumento: el 70% de los vehículos matriculados en 2010 son diesel. Se trata de automóviles que se han vendido como ecológicos porque emiten menos C02 por kilómetro recorrido. Pero, en cambio, desprenden más óxido de nitrógeno y más partículas.

Los vehículos diesel emiten menos CO2 pero desprenden más óxido de nitrógeno y más partículas¿Y la geografía de Barcelona, ayuda?
Ayuda a concentrar los contaminantes ya que la sierra de Collserola dificulta que los vientos del norte ventilen la atmósfera de la ciudad. Además, en Barcelona llueve poco y hace mucho sol, que es lo peor que puede pasar desde el punto de vista de los contaminantes.

¿Nuestro clima tampoco ayuda?
El problema siempre está presente, pero cuando hay un anticiclón se acentúa. El anticiclón a menudo hace que haya una inversión térmica, el aire de arriba está más caliente y no deja que el aire frío de abajo suba, es como un sombrero que impide que el aire contaminado marche. Cuando la situación anticiclónica se acaba, los vientos del norte limpian la atmósfera. Los anticiclones son muy frecuentes desde octubre hasta mayo.

¿Y en verano?
En verano el problema son los episodios de recirculación. Por la mañana llega el aire de la marinada, que sopla de mar a tierra. Este aire sube por la ciudad y la sierra de Collserola hace de trampolín y ayuda a inyectar ese aire, que ha recogido la contaminación de la ciudad, a cierta altura. El viento del noroeste, que en Barcelona sopla cuando domina el anticiclón de las Azores, vuelve a enviar este aire de bajada hacia el mar. Por lo tanto, el aire que vuelve a entrar al día siguiente por la brisa marina es... ¡el mismo! Estos episodios pueden durar diez días.

¿De qué contaminantes hablamos cuando nos referimos a contaminantes?
Básicamente hay tres que superan los valores límites para la población: las partículas, los óxidos de nitrógeno y el ozono.

Empecemos por el ozono
El ozono es un oxidante potente que afecta al sistema respiratorio. En el caso de Barcelona, se produce a partir de los óxidos de nitrógeno cuando se transportan hacia el norte, hacia la llanura de Vic, un movimiento frecuente sobre todo entre los meses de abril a agosto. A lo largo del recorrido, los óxidos de nitrógeno se juntan con otros compuestos, como los compuestos orgánicos de los bosques, y este coctel genera ozono a 50 o 100 kilómetros de distancia de la ciudad.

¿Y las partículas?
El 50% de las partículas en suspensión las produce el tráfico. Hay de dos tipos: las partículas groseras son las más grandes y pueden venir, por ejemplo, del desgaste por abrasión de los frenos de los vehículos. Quedan paradas en el pulmón y no crean enfermedades, pero agravan las ya existentes.

El problema más importante deben ser las partículas más finas, ¿verdad?
Eso mismo. Sobre todo los vehículos diesel producen partículas ultrafinas, que pueden atravesar los alveolos pulmonares y propiciar enfermedades cardiovasculares ya que llegan a la sangre.

¿Cómo son de pequeñas?
Si un grano de polen es un estadio de fútbol, una partícula ultrafina sería como una rueda de tractor puesta en medio. Recordemos que el polen tiene un tamaño de decenas de micras, y mil micras son un milímetro.

Nos quedan los óxidos de nitrógeno
Hay mucho debate sobre si estos contaminantes tienen o no un impacto, pero sí que sabemos que si sube el NO2, las partículas se disparan. Es un representante de los efectos sinérgicos que pueden dar varios contaminantes juntos.

¿Qué soluciones ves?
Las soluciones más importantes no son las tecnológicas sino las que tienen que ver con los hábitos de movilidad. Hay dos tipos de ciudadanos. A los que viven y trabajan en Barcelona se les debe convencer de que cojan siempre el transporte público, que la red existente es magnífica. A los que viven en las afueras y tienen que entrar cada día se les debe ofrecer ventajas para que les salga más a cuenta coger el transporte público que el coche.

¿Y cómo se hace esto?
Pues con un servicio ferroviario de cercanías muy bueno. O con un servicio de autobuses que tenga un carril bus ya desde la autovía o la autopista, de manera que cuando se formen atascos los autobuses puedan rodar a buena velocidad.

¿Y el ciudadano que vive en una urbanización a las afueras de Mollet y trabaja en un polígono ubicado en las cercanías de El Prat?
Se puede hacer un sistema de Carriles VAO (Vehículos de Alta Ocupación) con un sistema de cámaras que filman continuamente y permiten que si el coche tiene tres o más ocupantes pueda pasar por el equivalente a un carril bus.

Gracias a una investigación de la UPC, ya se han aplicado sistemas de cámaras similares en el peaje de los Túneles de Vallvidrera.
Y todavía se pueden hacer muchas más cosas. En 72 ciudades europeas (Berlín, Londres, Viena, Praga...) se limita el acceso al centro de la ciudad de los modelos de vehículos más contaminantes. Aquí podríamos hacer lo mismo.

Queda claro que no faltan opciones...
También están las medidas que llamamos necesarias pero no esenciales, como lavar la calle, incorporar filtros de partículas en los autobuses, controlar el polvo de las obras o limitar la velocidad. Cada una de estas medidas sólo hace disminuir la contaminación entre un 1 y un 2%, y por tanto una a una son poco relevantes. Pero si las implantásemos todas juntas, podríamos reducir la contaminación entre un 15 y un 30%, y eso sería muy importante.

Tópicos del artículo

Comentarios

       
0 comentarios
 
Global Global Global Global
RSS