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El cambio climático empeorará nuestra salud

Asma, alergias, bronquitis, malnutrición... el cambio climático puede tener consecuencias destacables sobre la salud de todos. Hasta el punto que la revista 'The Lancet' ha proclamado el cambio climático como el principal reto de la salud del siglo XXI. Las enfermedades respiratorias y la salud de los niños son un buen exponente

ÀNNIA MONREAL | 25 DE NOVIEMBRE DE 2010


Entre un 8% y un 14% de los niños y adolescentes españoles padecen asma, una enfermedad inflamatoria crónica que origina la obstrucción de los bronquios y dificulta la respiración, recuerda la Fundación Roger Torné. El asma es una patología en aumento en la que los efectos ambientales cada vez juegan un papel más destacado debido a los cambios atmosféricos provocados por el calentamiento del planeta. Este es sólo un ejemplo de las múltiples consecuencias sobre la salud humana que plantea el cambio climático.

"Los menores son más vulnerables ya que están más expuestos a agentes contaminantes respecto a su peso y su talla. Además, su organismo y su sistema inmunológico todavía se están desarrollando. Y, finalmente, lo que tiene lugar en las etapas iniciales de la vida arrastra el resto de la vida y puede ser determinante ", asegura Jordi Sunyer, investigador y codirector del Centre de Recerca en Epidemiologia Ambiental (CREAL). La relación entre enfermedades respiratorias y cambio climático no es nueva, pero los científicos insisten en su gravedad ante la pasividad de las medidas promovidas hasta ahora. "El cambio climático es la gota que colma el vaso respecto varios elementos vitales de los niños", sostiene Aarón Berstein, pediatra del Children’s Hospital de Boston y director del curso Human Health and Global Environmental Change de la Harvard School of Public Health.

El principal reto de la salud en el siglo XXI es el clima

"A pesar de que el hombre ha demostrado que es capaz de vivir en muchas condiciones extremas, algunas comunidades han pagado las consecuencias", considera el doctor Jordi Sunyer. "Pero si la temperatura de la Tierra aumenta dos grados centígrados en los próximos años, ningún grupo se escapará de sufrir más efectos negativos sobre la salud", continúa.

Desde el siglo XVIII hasta el siglo XX el globo terráqueo se ha calentado medio grado, de medio. Y esta tendencia se ha incrementado últimamente. En Cataluña, entre 1950 y 2008 la temperatura ha subido 0,2 grados cada década. A partir de aquí, las previsiones hablan de incrementos notables, de entre uno y cinco grados, de aquí a finales de siglo.

No es extraño, pues, que la prestigiosa revista The Lancet proclamara el año 2009 el cambio climático como el principal reto de la salud del siglo XXI: "Los efectos negativos superarán los positivos por toda la Tierra si la temperatura media del planeta aumenta dos grados", cita el codirector del CREAL.

Hace años que los científicos que configuran el grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático (el IPCC, un organismo promovido por Naciones Unidas) inciden en la responsabilidad humana de esta mudanza. "Cada vez lo han ido expresando de forma más contundente, aunque los científicos generalmente son extremadamente prudentes" y puntúan a la baja, considera Sunyer. Pero "mientras el 99% de los científicos considera que el hombre está en el origen del cambio climático, sólo lo cree un 40% de la población general", lamenta el experto.

Temperatura, salud y cultivos

Un planeta sobrepoblado, especialmente denso en las áreas costeras y urbanas no facilita los pasos necesarios para que la situación actual se dé la vuelta. Con los 6.000 millones actuales de habitantes en el mundo, el gasto energético se ha multiplicado por 35 en relación al siglo XVIII. Y mientras entonces un 3% de la población vivía en ciudad, ahora es un 47%. "Un tercio de la biodiversidad ha cambiado y esto tiene efectos sobre la salud humana y sobre la producción de alimentos", alerta Sunyer. "Si la temperatura aumenta un grado, la producción de los principales cultivos disminuye un 10%", añade Bernstein. Y continúa: "La mayoría de cultivos estables que presentan más dióxido de carbono (CO2) tienen menos proteínas, menos zinc y menos hierro. Para muchos menores la principal fuente de aportación de zinc la constituyen los cereales". Por este pediatra, convertido en abanderado contra el cambio climático, no hay duda que "el cambio climático afectará a la calidad y cantidad de los alimentos".

"El cambio climático afectará a la calidad y cantidad de los alimentos", asegura BernsteinLos últimos paneles del IPCC y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya son "más atrevidos" a la hora de establecer puentes entre la salud y el cambio climático, señala el codirector del CREAL. El énfasis recae sobre las diarreas y la malnutrición, mientras que otros estudios trazan una relación causa-efecto entre un incremento de la temperatura y la proliferación de salmonelosis y malaria. Además, "si los inviernos son más suaves habrá menos neumonías", afirma Sunyer, pero "las temporadas de polen y de alergias asociadas se alargarán". Y haciendo suyas las observaciones de Tony McMichael, profesor del National Centre for Epidemiology and Population Health de la Universidad de Australia, advierte que "el cambio climático conlleva efectos directos (más inundaciones y golpes de calor) e indirectos (más contaminación, menos recursos hídricos, más vectores que pueden transportar enfermedades, menos superficies cultivable y menor biodiversidad)".

Efectos de la contaminación

"Con el calor los efectos perjudiciales de la contaminación aumentan porque determinados elementos tóxicos son más volátiles o porque se incrementa su capacidad oxidante", confirma Sunyer. Las partículas en suspensión más habituales provienen de los aerosoles atmosféricos, ricos en aluminio, silicio, potasio, calcio, hierro, zinc, titanio o plomo. Son elementos que penetran en los pulmones a mucha profundidad, alerta la Fundació Roger Torné, y provocan tos, dificultad para respirar, agravamiento del asma, efectos en los pulmones, bronquitis crónica o enfisemas. El tráfico es la causa más frecuente de contaminación atmosférica en las ciudades y el aire contaminado puede provocar la irritación de las vías respiratorias. La atmósfera también se llena de partículas perjudiciales a partir de fuentes naturales, como el polvo levantado por las tormentas o la erosión eólica. En este sentido, es remarcable que un 15% de días al año hay episodios de polvo del Sáhara en España, lo que aumenta en un 40% la cantidad de partículas respirables así como la mortalidad diaria, que crece un 8%.

Dentro los hogares, el tabaco es el principal contaminante atmosférico. El aparato respiratorio de los menores es más vulnerable que el de sus progenitores, más inmaduro y menos capaz de eliminar los contaminantes externos, de forma que una casa de fumadores les resulta más nociva. También los productos de limpieza ensucian la atmósfera doméstica, mientras que "una buena ventilación es esencial y evita humedades que originan hongos", señala el doctor Sunyer.

Los hongos se están alzando como un grave problema de salud ambiental. Las inundaciones provocadas por el huracán Katrina han destapado "problemas de aspergilosis entre los habitantes y voluntarios de Nueva Orleans que hacía años que no se observaban", sostiene el codirector del CREAL. Fruto de la catástrofe, el aire se llena de hongos procedentes de "la carga biológica que se acumula en las construcciones, así como de residuos contaminantes de empresas químicas que pasan al aire debido al movimiento de tierras provocado por las inundaciones".

Alteraciones en el ciclo hídrico

Inundaciones y sequías serán más frecuentes los próximos años. Así lo indican diversos estudios, que señalan el aumento térmico como responsable. "El cambio de temperatura media del planeta modifica la distribución del calor y ahora hay más días calurosos. Con sólo un incremento de un grado se pueden duplicar el número de días calurosos ", advierte Bernstein. "Y en verano se muere más gente que en invierno", confirma Sunyer. Buena muestra de esta afirmación tuvo lugar en agosto de 2003, donde debido a una ola de calor en Europa hubo 35.000 muertes extra.

"Con el cambio climático se intensifica el ciclo del agua", apunta el pediatra estadounidense. "De hecho, ya ha redistribuido la cantidad de lluvia anual y seguirá haciéndolo. La cantidad de agua total se mantiene, pero se concentra cada vez en menos meses, donde llueve de forma más intensa, de manera que se producen más episodios de sequía y de inundaciones". Aparte de las consecuencias expuestas hasta ahora, también hay que sumar el efecto de los incendios. "La sequía y las olas de calor aumentan el riesgo de incendios", corrobora Bernstein. "Y en California y Grecia (con importantes incendios del año pasado) ya se ha visto como los incendios han incrementado la sintomatología respiratoria, aguda y crónica, y sobre todo el asma", precisa Sunyer.

El panorama no es nada alentador y la comunidad científica parece que sólo ve una salida: disminuir la presencia de gases permanentes y la contaminación atmosférica, hechos que pasan por modificar el estilo de vida, especialmente el de los países industrializados.

EL CALOR MATA
348 muertes anuales se produjeron en Cataluña entre 1983 y 2006 debido al calor. Así lo indica un estudio elaborado por Xavier Basagaña, investigador de bioestadística del CREAL. Tras analizar más de 503.000 defunciones durante estos 23 años, el científico ha establecido que, de media, durante los días calurosos la mortalidad crece un 4% en el Principado si se compara con la mortalidad esperada. Y no sólo eso, sino que al día siguiente de un día de canícula la mortalidad aumenta un 10% respecto a la media.
Los principales perjudicados de esta causa-efecto son las personas mayores de 65 años. Las olas de calor (tres días seguidos a más de 30º) conllevan aumentos de muertes ocasionadas por problemas respiratorios (28%), cardiovasculares (24%), cerebrovasculares (40%), del sistema nervioso (41%), del sistema urinario y renal (22%), de dolencias relacionadas con la diabetes (28%) y suicidios (29%). Pero también los niños son muy sensibles a las altas temperaturas, con una mortalidad infantil que se dispara un 25% en menores de un año los días de calor extremo.

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Comentarios

       
1 comentario

monica 30/11/2010
wow it cool how peaple care about are eath..........?

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