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Los catalanes del IPCC defienden este organismo

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) tiene todavía un importante papel a jugar, a pesar de las polémicas que han intentado desprestigiar su organismo. Esta es la opinión de los cuatro científicos catalanes que participarán en la redacción del próximo informe mundial 2014, un documento que será preparado por 831 especialistas de todo el mundo y donde, previsiblemente, se pondrá de manifiesto que no se hace lo suficiente para mitigar los efectos del calentamiento global.

ÀNNIA MONREAL | 2 DE NOVIEMBRE DE 2010


A Luisa Cabeza, Joan Grimalt, Francisco Doblas-Reyes y Marta G. Rivera Ferre se les ha girado trabajo. Son cuatro científicos que trabajan en Catalunya y que han sido elegidos por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) para contribuir a redactar el próximo informe de la institución, que se hará público en el año 2014. Los cuatro investigadores asumen la carga con satisfacción y reafirman la validez del IPCC, tras los diversos ataques que ha sufrido el organismo, incluyendo la más que irregular filtración de correos de la Universidad de East Anglia (Norwich, Reino Unido).

"Muy prestigio, pero también mucho trabajo". "Una alegría y también una responsabilidad, por la necesidad de elaborar un paquete de conocimiento preciso que describa cuál es el impacto humano sobre el cambio climático". "Representa una carga de trabajo bestial, trabajar a dedicación completa incluso los fines de semana durante ciertos períodos, pero a cambio te pones al día sobre lo que estudias y estableces contactos con gente muy interesante". "Es un reto y un honor. El IPCC cuenta con el premio Nobel de la Paz y trabajamos para entender uno de los grandes retos que afronta la humanidad, con consecuencias para la supervivencia de mucha gente". Así han encajado la elección Luisa Cabeza, jefe del Grupo de Investigación en Energía Aplicada (GREA) de la Universitat de Lleida, Joan Grimalt, investigador del Instituto de Diagnosis Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) del CSIC, Francisco Doblas-Reyes, científico ICREA en el Institut Català de Ciències del Clima (IC3), y Marta G. Rivera Ferre, investigadora del departamento de Ciencia Animal y de los Alimentos de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

831 especialistas, un informe y tres revisiones

Los 831 especialistas encargados de redactar el quinto informe del IPCC se organizan en tres grupos de trabajo. Luisa Cabeza es la autora líder del capítulo dedicado al papel de los edificios sobre el cambio climático, correspondiente al tercer grupo. "El trabajo consiste en buscar y recoger información entre la literatura científica publicada en los últimos años. Se redactará un capítulo del informe que tiene muy bien definidos los objetivos y los puntos que debe contener. Estos informes se someten a revisiones muy estrictas, una primera interna, donde los mismos redactores revisan el capítulo propio pero también de otros; una segunda externa, a cargo de un número considerable de revisores elegidos por el IPCC, y una tercera que hacen los gobiernos de los países participantes".

Grimalt es revisor del trabajo sobre Europa del segundo grupo de trabajo, "que estudia los impactos del cambio climático y las opciones para adaptarse". Doblas-Reyes participa en el primer grupo de trabajo y es autor líder del capítulo sobre proyecciones y predictibilidad del cambio climático a corto plazo, "un aspecto que hasta ahora el IPCC no tenía en cuenta", indica el científico. Por su parte Marta G. Rivera Ferre es co-autora líder de los capítulos referidos a recursos hídricos, áreas rurales y la vertiente económica de la adaptación al cambio climático. Un trabajo que también implica coordinar, discutir y superar las diferencias que pueden existir entre los diversos redactores, por lo que finalmente se imponga el método científico.

Las conclusiones del quinto informe “no serán muy distintas de las actuales”, asegura Grimalt2014 es la fecha señalada para el estudio esté terminado. Grimalt, científico del IDAEA, cree que las conclusiones del quinto informe "no serán muy diferentes de las actuales. Quizá se podrá ganar precisión a la hora definir algunos efectos". Cabeza es más combativa e intuye que dentro de cuatro años se determinará que "no se está haciendo lo suficiente para mitigar el cambio climático. Los esfuerzos a nivel internacional deben aumentar si queremos que nuestra economía sea sostenible y que el planeta siga siendo habitable". Doblas-Reyes prefiere no arriesgarse, "porque mi objeto de estudio es nuevo por el IPCC, pero recientemente hemos encontrado que el aumento de la temperatura determina los modelos de predicción, por lo tanto es un factor a tener en cuenta ante cualquier proyección".

El oscuro papel de los lobbies

El actual documento del IPCC, publicado en 2007, considera que el hombre es un agente determinante en la evolución del cambio climático. La insistencia sobre este punto no ha impedido, sin embargo, el surgimiento de opiniones escépticas. Los redactores del próximo informe piensan que "es muy difícil convencer de que el cambio climático existe en una persona que no sea científica y no lo quiera ver. Pero como en muchos otros casos, la mentalización viene de un esfuerzo de comunicación por parte de los científicos y los gobiernos para que todos los ciudadanos acaben viendo que es una realidad", sostiene la experta de la Universitat de Lleida. Joan Grimalt es más directo y afirma que "hoy en día no creo que haga falta mostrar más pruebas en relación a la existencia de un cambio climático en marcha debido a la acción humana. Esto es evidente desde todos los puntos de vista". Marta G. Rivera considera que esta polémica está alimentada por "lobbies y grupos de poder no interesados en adoptar medidas. Son los que hacen que en determinados foros del IPCC pierda credibilidad y que nos retrasamos en la toma de decisiones para atacar y las causas del cambio climático. No hay ninguna publicación científica que niegue el componente humano del cambio climático".

Además de este punto polémico, el cuarto estudio del IPCC también abrió la caja de los truenos al cometer errores en algunos datos, como las que hablaban del deshielo de los glaciares del Himalaya en el año 2035. "Lo que el IPCC publica está sometido a error, como cualquier actividad humana", indica Doblas-Reyes, "pero cada artículo publicado conlleva una discusión, esto es el método científico".

Polémicas y necesidades de mejora

Y a finales de 2009 se filtraron miles de correos electrónicos de la Universidad de East Anglia que, supuestamente, podrían poner de manifiesto que algunos expertos en climatología deberían exagerado aspectos del calentamiento global (caso bautizado como Climategate). O eso, al menos, es lo que intentaron alimentar los negacionistas del cambio climático. "Me pareció vergonzoso el linchamiento público, político, económico y periodístico al que sometieron a los científicos" considera Doblas-Reyes, el experto del IC3. "El lenguaje científico se simplifica mucho en la prensa", continúa. "Phil Jones (científico sobre el que recayeron todas las críticas) es un investigador muy serio", manifiesta Grimalt. "En ningún momento se ha mostrado que su trabajo ni el de su grupo se hubieran equivocado. Se debe transmitir una información más completa de los datos sobre las que se basan los trabajos del cambio climático y que trabaje en este tema debe estar preparado para afrontar posibles críticas o manipulaciones ajenas al campo científico", concluye.

Sobre la intervención política, Luisa Cabeza y Francisco Doblas-Reyes opinan que "los científicos no deben hacer recomendaciones a los políticos. De hecho estos informes no incluyen recomendaciones por los políticos, sino que se les presenta datos publicados y fiables". Rivera Ferre, sin embargo, es de la opinión que "los gobernantes deberían adoptar las consecuencias de los informes y establecer mecanismos de participación de científicos, sociedad civil y otros actores para tomar decisiones apoyadas en evidencias científicas claras".
¿CÓMO MEJORAR LA IPCC?
La pasada primavera, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) encargó un estudio independiente al Consejo Interacadèmies para evaluar los procedimientos de trabajo del IPCC.

Este examen externo ha servido para convenir qué cambios hay que introducir en el funcionamiento del organismo. Entre otros, se considera que se deben mejorar los procedimientos de trabajo del IPCC y reestructurar su jerarquía organizativa. También se considera que hay que dejar bien clara la incertidumbre de las predicciones utilizando unas escaleras de probabilidad que permitan graduarse las. Además, el IPCC debe dotarse de una política de comunicación clara. Y también se recomienda evitar hacer advertencias a los políticos.

Todo ello, unos cambios que por Marta Rivera Ferre "nos deben permitir obtener un quinto informe aún más sólido".

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