Hauries d´instal.lar el plug-in del flash... Descarregar plug-in de Flash

Reportajes

reportajes

Genética

Disminuir Aumentar

Somos lo que nuestros antepasados hicieron

Por mucho que un individuo vaya al gimnasio, no por ello sus hijos nacerán musculados. Sin embargo, algo de las costumbres individuales sí se transmite a la descendencia. Así lo asegura la epigenética. Esta disciplina está revelando que el destino de las personas no está escrito en su ADN, sino que depende de manera crucial del entorno y del estilo de vida. Es más, estas influencias pueden incluso transmitirse a la progenie, algo que requiere una puesta al día de la propia teoría de la evolución de Darwin.

MICHELE CANTAZARO | 27 DE SEPTIEMBRE DE 2010


Entre 1944 y 1945, el gobierno alemán impuso un embargo de alimentos a la parte occidental de Holanda. La que siguió fue una de las catástrofes humanitarias mejor documentadas de la historia. Diversos equipos de científicos siguieron a los individuos que nacieron durante la hambruna. De esta manera, detectaron problemas como una tendencia mayor hacia la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, y el cáncer. En 1992, el médico holandés L. H. Lumey midió algunas de estas afectaciones incluso en los nietos de las mujeres afectadas por la hambruna. Sorprendentemente, las mujeres nacidas de madres que padecieron la hambrina también dieron a la luz infantes con peso por debajo del promedio.

En 2003, el biólogo estadounidense Randy Jirtle simuló en laboratorio una situación parecida a la hambruna holandesa. Su equipo alimentó un grupo de hembras de ratón en gestación con una dieta contaminada con un agente químico tóxico: sus vástagos nacieron más gordos y amarillos del normal. Al contrario, otro grupo recibió una dieta enriquecida con un suplemento alimentario: estas hembras dieron a la luz ratones más delgados y de color marrón. Pero lo más interesante es que estas diferencias se mantuvieron en la generación siguiente.

Gemelos idénticos, vidas distintas

La interpretación de estas evidencias empezó con los estudios con gemelos idénticos. No es raro que gemelos homozigóticos ­-es decir, con el mismo ADN- desarrollen un aspecto físico, un carácter y enfermedades distintas a lo largo de la vida. ¿Cómo se explican estas diferencias, si el programa genético es el mismo?

La respuesta es que un individuo no es sus genes. En las últimas décadas, la epigenética ha descubierto que la cadena del ADN lleva enganchadas unas moléculas, que actúan como marcadores capaces de modificar de manera crucial la traducción del ADN en órdenes para el organismo. El conjunto de estas marcas constituye el llamado epigenoma. El hecho crucial es que el epigenoma puede cambiar a lo largo de la vida. Lo que se come, la bebida, la costumbre de fumar, los fármacos, los contaminantes: todos estos factores exponen el cuerpo a sustancias químicas que pueden modificar el epigenoma.

El epigenoma puede cambiar a lo largo de la vida en función del entorno y del estilo de vidaEn 2005, el biólogo Manel Esteller, actualmente coordinador del Programa de Epigenética y Biología del Cáncer del Institut d’Investigació Biomèdia de Bellvitge (IDIBELL), descubrió que, cuanto mayores son unos gemelos, tanto distintos son sus epigenomas. Es más, estas diferencias aumentan si los gemelos habían pasado poco tiempo juntos y tenían estilos de vida distintos.

Experiencias que se heredan

En el caso de animales en gestación, incluidos los humanos, las modificaciones ambientales no afectan sólo el epigenoma de la madre, sino también el de los vástagos. L. H. Lumey, en colaboración con el investigador holandés Bastiaan Heijmans, detectó en 2008 que, si una mujer que padece hambre se queda embarazada, el ADN de sus hijos llevará marcas de ello hasta seis décadas más tarde. Los investigadores compararon el epigenoma de hijos gestados en estas condiciones con el de sus hermanos nacidos en otro momento, cuando la madre tenía una ración normal de comida. Las diferencias eran relevantes y se mantenían a lo largo de la vida.

En síntesis, todo apunta a que al menos alguna parte del epigenoma se puede transmitir por herencia a lo largo de las generaciones. Algunas de las alteraciones acumuladas a lo largo de la vida, las que se manifiestan en óvulos y esperma, se pueden transmitir a la descendencia, junto con el ADN.

En otras palabras, existe una forma de herencia de caracteres adquiridos, la idea concebida por el naturalista francés Jean-Baptiste Lamarck, y luego mayoritariamente rechazada por la ciencia, aunque el propio Darwin le diera cierta credibilidad, al afirmar que este mecanismo podía actuar junto con la selección natural.

De momento, no se conoce exactamente cuáles son los caracteres adquiridos efectivamente heredables. Seguramente, no los es la musculación de una persona. Pero hay evidencias de que otras propiedades, quizá más sutiles, sí se podrían transmitir.

¿EPIGENOMAS A LA CARTA?
De momento es imposible poner marcas epigenéticas de manera artificial. Los fármacos capaces de retocar los marcadores están en las primeras fases de desarrollo. En esta fase, los científicos se están concentrando en identificar qué alteraciones epigenéticas corresponden a enfermedades tan extendidas como la diabetes, las enfermedades cardiopulmonares, las autoinmunes, el cáncer y algunas enfermedades raras como el síndrome de Rett. La tarea no es sencilla: un individuo tienen un solo genoma, pero al menos 150 tipos distintos de epigenoma, uno por cada tipo celular.

Tópicos del artículo

Comentarios

       
0 comentarios
 
Global Global Global Global
RSS