Este verano 2010, ha tenido lugar una concentración espectacular de eventos meteorológicos duros. La Organización Meteorológica Mundial vincula esta ola de eventos extremos con las proyecciones sobre los efectos del cambio climático. Y es que los fenómenos vividos corresponden, punto por punto, a lo que el IPCC prevé que debe ser la norma a partir de ahora.
DAVID SEGARRA | 13 DE SEPTIEMBRE DE 2010