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El clima se hace más extremo

Este verano 2010, ha tenido lugar una concentración espectacular de eventos meteorológicos duros. La Organización Meteorológica Mundial vincula esta ola de eventos extremos con las proyecciones sobre los efectos del cambio climático. Y es que los fenómenos vividos corresponden, punto por punto, a lo que el IPCC prevé que debe ser la norma a partir de ahora.

DAVID SEGARRA | 13 DE SEPTIEMBRE DE 2010


Este verano 2010, la meteorología ha sido en muchas ocasiones protagonista de las portadas de los diarios a lo largo de este verano. Mientras Pakistán y buena parte de Asia se inundaban bajo unas lluvias torrenciales, unas anormales elevadas temperaturas y la sequía han afectado severamente otras partes del mundo, como Rusia, con una oleada de incendios sin precedentes en este país.

¿Cómo se debe interpretar esta situación? ¿Tiene algún significado? Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la concentración de esta cantidad de fenómenos extremos "encaja en las proyecciones del IPCC (el grupo Intergubernamental de expertos sobre el Cambio Climático) sobre una mayor frecuencia e intensidad de eventos atmosféricos debidos al calentamiento global de la tierra". Que es una manera elegante de decir dos cosas. En primer lugar, que el conjunto de los fenómenos es consecuencia del cambio climático (de origen antrópico, se entiende). Y, en segundo lugar, que el IPCC ha hecho bien su trabajo a pesar de todas las críticas recibidas.

Es interesante darse cuenta de que lo que importa es el conjunto. Tal y como dice muy prudentemente la OMM, "habría un horizonte temporal más largo para determinar si un evento climático determinado es o no atribuible al cambio climático". Pero la concentración en el tiempo de una gran cantidad de fenómenos extremos no admite demasiadas dudas, y hay que atribuirla a la alteración climática global que tiene su origen en la acción del hombre, según la OMM. Se trata, por otra parte, de una concentración anunciada, porque esto que está pasando coincide exactamente con lo previsto en los informes del IPCC.

"Se acumulan muchas evidencias", confirma Carlos Gracia, profesor de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona y experto en ecología forestal. A modo de anécdota, Gracia explica que "ahora vuelvo de Uganda, y el comentario que hacía la gente es que se ha acabado el hielo de las montañas Rwenzori". Se trata de las míticas montañas de la luna, de 6.000 metros de altura, hasta hace poco cubiertas por una vistosa glaciar.

Un verano brutal

Este año 2010, en Pakistán y zonas aledañas han registrado lluvias muy fuertes y persistentes. La provincia de Khyber-Pakhtonkwa, por ejemplo, ha recibido un 180% más lluvia de lo habitual. Según la OMM, la actividad de los monzones se ha visto agravada por el fenómeno de La Niña, el enfriamiento de las aguas superficiales que a lo largo de agosto se ha establecido en el Pacífico.

Al mismo tiempo, en julio de 2010 ha sido el mes más cálido detectado en Moscú en los últimos 130 años. La temperatura ha sido 7,8 grados superior a la media. El 29 de julio, en Moscú llegaron a los 38 grados, la temperatura más alta jamás registrada en este lugar. Y la temperatura mínima en julio fue de 25 grados, cuando la media histórica es de 14 grados.

Por si todo esto no fuera suficiente, han pasado bastante más cosas: grandes deslizamientos en China producidos por tormentas, desprendimientos de icebergs en Groenlandia (uno de ellos de 250 kilómetros de tamaño), sequía y fuegos forestales en Australia y África subsahariana, incendios masivos en Bolivia...

El IPCC ya lo decía...

La concentración de fenómenos se ajusta, punto por punto, a lo que prevé el IPCC en su último informe, el Fourth Assesment Report, donde se anuncia que cada vez serán más frecuentes los fenómenos meteorológicos extremos: sequías, inundaciones, deslizamientos, olas de calor, tormentas... es decir: exactamente lo que está pasando. En este trabajo, los miles de científicos que intervinieron fueron categóricos en afirmar de forma "inequívoca" que la Tierra se está calentando, y que esto hay que atribuirlo a las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por el hombre.En el Fourth Assesment Report, el IPCC afirma que cada serán más frecuentes los fenómenos meteorológicos extremos

Últimamente, sin embargo, han aparecido algunas polémicas que han intentado erosionar la credibilidad del IPCC. Todo hace pensar que se trata de polémicas infladas, basadas en errores poco relevantes (ver la noticia). Carlos Gracia afirma rotundamente que "mientras los científicos hemos sido enormemente prudentes en el uso de los datos y nos hemos dedicado a afinar al máximo las estadísticas para que nadie pueda decir que no hay suficiente base en nuestras afirmaciones, los grupos negacionistas del cambio climático han sido muy agresivos y han conseguido crear dudas a base de pervertir las estadísticas".
 
Iberia s'africanitza

Lo cierto, es que las evidencias de un calentamiento global de la Tierra son muy numerosas partes. En Cataluña, por ejemplo, en el Montseny se ha podido comprobar cómo las hayas (un árbol centroeuropeo) suben cada vez a mayores alturas, mientras que en cotas bajas son sustituidos por las encinas (un árbol mediterráneo bien adaptado a la sequía), según han comprobado Josep Peñuelas, Martí Boada y Iolanda Filella, investigadores de la UAB y del CREAF.

Estos mismos autores también han comprobado que la primavera se ha adelantado unos 20 días en los últimos 50 años como respuesta al incremento de temperatura. Y que el otoño se ha retrasado unos 10 días. Es decir, sólo ha sido necesario un incremento de un grado centígrado a lo largo de cinco décadas para aumentar unos 30 días el período vegetativo de los árboles y arbustos.

¿Por qué se calienta el Mediterráneo? Carlos Gracia explica que, "hasta ahora, el aire caliente que se calienta en el Ecuador y sube en altura caía a unos 30-35 grados de latitud, es decir, al norte de África. Pero si inyectamos más energía, la masa de aire sube más y cae más abierta y más al norte, hasta llegar a la Península Ibérica". En resumen, este es el fenómeno básico que nos hace recibir el batacazo cálido de lleno. Esto explica que ahora mismo, en el sur de la Península, haya el clima que tenía el norte del Magreb hace 30 años. "Y eso va hacia arriba", alerta Carlos Gracia.
¿CÓMO CAMBIARÁ EL PAISAJE?
Carlos Gracia y Santi Sabater, ecólogos de la UB, participaron en un estudio europeo publicado hace cuatro años en Science en el que se prevé que el aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones transforme radicalmente nuestros paisajes. En muchos lugares donde ahora crece el bosque, en un futuro los árboles ya no serán viables por que habrá mucha menos agua disponible en el suelo. ¿El resultado? "Que la gente coja el coche y se desplace unos cientos de kilómetros al sur", afirma Carles Gracia. "A lo largo de este siglo, el paisaje de Girona se transformará en el que tiene actualmente Tarragona. El paisaje de Tarragona se transformará en el de Alicante, y el de Alicante en el de Almería". El artículo divulgativo Cambio de clima, cambio de vida hace una interesante valoración de los impactos previsibles que pueden afectar a todos. Para más precisión, se puede consultar el segundo informe del Grupo de Expertos en Cambio Climático de Cataluña, publicado en junio de 2010.

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