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'Stylocordyla chupachups', una nueva especie de esponja

Un equipo de científicos catalanes descubre una nueva especie de esponja en los fondos sumergidos de la Antártida y debido a las similitudes de ésta con el famoso caramelo con palo, el Chupa Chups, le han puesto como nombre científico 'Stylocordyla chupachups'.

ANNI MONREAL | 10 DE SEPTIEMBRE DE 2010


La similitud de la nueva especie con el famoso
caramelo con palo le ha dado nombre


Diez años después del hallazgo, Maria Jesús Uriz, Josep Maria Gili, Covadonga Orejas y Alicia Pérez-Porro, científicos del
Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC), y del Centre d’Estudi Avançats de Blanes (CEAB-CSIC) acaban de publicar en la revista Polar Biology el artículo Existen las distribuciones bipolares en esponjas marinas? Stylocordyla chupachups en el mar de Weddell, previamente registrada como Stylocordyla borealis. En la publicación, los científicos confirman el descubrimiento de esta nueva especie de esponja en los mares del polo sur. Pero lo que resulta más curioso no es el descubrimiento en sí sino el hecho de que los investigadores hayan incorporado el nombre de una conocida marca comercial catalana dentro del nombre científico del nuevo organismo.

Un homenaje a los hijos de los científicos


"Le hemos puesto el nombre del caramelo como homenaje a nuestros hijos pequeños, que son los que más sufren nuestra ausencia cuando nos embarcamos en expediciones durante meses a océanos lejanos como el Antártico. Es una manera muy dulce y entrañable de agradecerles su sacrificio y su tolerancia ante los retos y la exigencia de nuestra profesión. Quizás con un Chupa-Chups en la mano cuando somos de expedición podrán entender que siempre nos acordamos de ellos".


Josep Maria Gili se sincera para justificar el nombre de una nueva especie de esponja que el grupo recogió por primera vez en el 2000, durante su segunda campaña antártica. "Pensamos que se trataba de la especie habitual en las aguas antárticas, la Stylocordila borealis. Pero después nos dimos cuenta que era una especie no descrita por la ciencia y mucho más común de lo que creíamos", recuerda el investigador del departamento de Biología Marina y Oceanografía del ICM-CSIC.

Los científicos recogieron y analizaron una esponja que medía entre 0,7 y 1 centímetro en contracción, con un tallo ligeramente curvado, unida al sustrato por un sistema de raíces y de color crema oscuro en alcohol. "El parecido con el caramelo y el hecho de que alemanes e ingleses la llamaban lolipop", así como el recuerdo a sus hijos, llevaron a bautizar la nueva especie con el nombre de la popular marca de caramelos.


Muchas especies antárticas son endémicas
 

Se encuentra entre 100 y 500 metros de profundidad y forma
alfombras de cientos de metros de extensión


"El hallazgo a bordo del barco no fue muy apasionante", reconoce Gili. "Estábamos confundidos, hasta que una vez en el laboratorio del ICM, en Barcelona, comprobamos que se trataba de algo nuevo. Entonces sí que nos entusiasmó mucho, porque se corroboraba una hipótesis que sosteníamos desde hacía tiempo: que muchas especies antárticas son endémicas".


Las esponjas son uno de los grupos de invertebrados predominantes en los mares de la Antártida. Representan, aproximadamente, el 75% de la biomasa de las comunidades bentónicas (organismos que viven sobre sustratos en el fondo del mar), especialmente entre 100 y 200 metros de profundidad. Junto con su omnipresencia, las esponjas antárticas destacan por su diversidad: hasta ahora se han registrado unas 350 especies diferentes, entre las que se ha sumado recientemente la Stylocordyla chupachups. "Se encuentra en muchos lugares del mar de Weddell, a entre 100 y 500 metros de profundidad, y en algunas zonas forma alfombras de cientos de metros de extensión", indica el científico del ICM-CSIC.

30 millones de años de aislamiento

En concreto, la esponja Chupa Chups rechaza los fondos duros de la plataforma continental del mar de Weddell y prefiere las superficies horizontales o inclinadas. Las poblaciones más densas se encuentran entre 150 y 300 metros de profundidad y cada vez que se produce un desprendimiento de bloques de hielo de un iceberg (lo que destruye el fondo marino), es de las primeras especies en repoblar el ecosistema. Los micronutrientes almacenados en el hielo se precipitan al fondo del mar y la vida crece de nuevo. Por este motivo, se puede deducir que la presencia de esponjas Chupa Chups indica que ha habido una colonización reciente.

El hallazgo no sólo ha servido para poner de manifiesto que la Antártida sigue siendo una zona muy desconocida, que "hasta que los especialistas no lo estudian a fondo no se dan cuenta que hay especies muy peculiares", sino sobre todo para advertir que "las especies más comunes en las aguas antárticas son exclusivas de este continente", señala Josep Maria Gili. Tan específicas son estas esponjas que parece ser que acumulan 30 millones de años de aislamiento.

El descubrimiento de la esponja Chupa Chups contribuye al conocimiento del planeta, sin que se derive ningún beneficio particular por los humanos. "La mayoría de especies marinas no aportan beneficios económicos", asegura Gili. "Esta es una visión que ha dañado la biodiversidad marina y uno de los grandes errores del hombre ante la diversidad del planeta".

El descubrimiento pone en duda la bipolaridad

Con el hallazgo de esta nueva especie se ha puesto en duda una de las creencias en el ámbito de la biodiversidad marina, la bipolaridad. Esta consiste en que una determinada especie habita a la vez en los dos polos del planeta. Contrariamente a este patrón, la Stylocordyla chupachups, al igual que muchas de las especies de la Antártida, es endémica de este continente, es decir, que sólo se encuentra en esta zona.
Este hecho está relacionado con el origen de la Antártida (el antiguo continente de Gondwana), región que no está vinculada a los continentes que conforman hoy en día los mares del hemisferio norte.

SIMPLES, EFICIENTES Y ADAPTABLES
El Phylum Porifera - las esponjas- son un grupo de invertebrados conocidos desde tiempos remotos. Pero despiertan poco interés por la comunidad científica: hay unos 200 expertos en todo el mundo, según Josep Maria Gili. Precisamente, su grupo cuenta con una de las científicas más relevantes en este campo, María Jesús Uriz.
Los robots submarinos han puesto de relieve que, por debajo de los 50 metros de profundidad, las esponjas dominan el ecosistema. La simplicidad de estos organismos hace que sean muy eficientes y se adapten fácilmente a cualquier entorno. Su alimentación consiste en partículas que se precipitan al fondo desde la superficie marina.



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