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Del rito a la mutilación

Eliminación del prepucio clitorídeo, amputación total o parcial del clítoris, estrechamiento o sellado de la abertura vaginal u otros procedimientos lesivos de los genitales externos femeninos con fines no médicos. Estas son las cuatro modalidades que desde 1995 la Organización Mundial de la Salud (OMS) enumera bajo el concepto de mutilación genital femenina (MGF). Entre 100 y 140 millones de niñas y mujeres en todo el mundo han vivido la experiencia. Tradición para unos, aberración para otros.

Ànnia Monreal | 17 de marzo de 2010


Adriana Kaplan | Foto: Jordi Pareto
De los faraones a Internet. La cirugía vaginal es una práctica preislámica, ancestral en muchos países africanos y algunas zonas de Asia, pero también recurrente entre algunas actrices pornográficas del siglo XX. “Seguramente su origen se encuentra en el antiguo Egipto, por motivos relacionados con la belleza”, apunta Adriana Kaplan, antropóloga e investigadora principal del Grupo Interdisciplinar para la Prevención y el Estudio de las Prácticas Tradicionales Perjudiciales (GIPE/PTP) de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Los egipcios de la era faraónica también se rasuraban el vello del cuerpo y se pintaban los ojos con lapislázuli.

Por estética o por tradición, en el hemisferio norte y en el hemisferio sur, tanto ayer como hoy, el cuerpo paga la materialización de las formas de entender el mundo. Circuncisiones, tatuajes, escarificaciones, piercings o aumento de pecho son fruto de argumentos que escapan a toda lógica estricta y racional. “Toda práctica de modificación corporal puede ser polisémica”, concluye Josep Martí, investigador del departamento de Antropología de la Institució Milà i Fontanals del CSIC.

Pero sobre la MGF se ha proclamado una yihad. “Hay que suprimirla porque atenta contra la integridad, los derechos y la salud de las mujeres”, sostiene Kaplan. “Es una práctica ancestral execrable”, lanza Rosa Negre, jefa de la Unidad Regional de Proximidad y Atención al Ciudadano de la Región Policial de Girona. “Se tiene que erradicar porque tiene consecuencias negativas muy concretas desde el punto de vista fisiológico. Pero deben ser los mismos portadores de las tradiciones los que lleguen al convencimiento de que es preciso eliminarla, nunca por imposición externa”, apunta Martí.

Antes de que la OMS izara oficialmente la bandera de los riesgos de la MGF, “desde 1984 el Comité Interafricano sobre Prácticas Tradicionales que Afectan a la Salud de Mujeres y Niños (IAC) ha implementado programas de educación, información, formación, promoción y apoyo regional en los 28 países de África donde tiene filiales. Se promueve un enfoque holístico, inclusivo y de base comunitaria en el tratamiento de la MGF, respaldado por la legislación pero con un rostro humano”, relata Berhane Ras-Work, directora ejecutiva del Comité Interafricano sobre Prácticas Tradicionales que Afectan la Salud de Mujeres y Niños, en Mutilación Genital Femenina, manual para profesionales.

Y prosigue: “Se han logrado renuncias públicas a la práctica por parte de comunidades y pueblos, con deposición de utensilios por parte de cientos de practicantes de MGF en países como Burkina Faso, Djibouti, Etiopía (en el distrito de Gewane en el año 2007), en Gambia (en mayo de 2007), en Guinea Conacry, Nigeria, Mali, Sierra Leona, Egipto (Khalil y Ashanti) y en Ghana (la comunidad Banda del distrito de Tian). […] En otros lugares, como Kenia y Tanzania, se han proyectado y puesto en práctica rituales alternativos con ceremonias que excluyen la mutilación”.

“Existe, en la actualidad, una alentadora tendencia a abandonar la mutilación genital femenina entre las generaciones más jóvenes"Ras-Work vislumbra un horizonte positivo: “Existe, en la actualidad, una alentadora tendencia a abandonar la MGF entre las generaciones más jóvenes; por lo tanto se deberían hacer esfuerzos para involucrar todavía más a los jóvenes en las campañas de prevención”. La suya no es la primera ni la única voz negra que se alza contra la MGF. Entre las muchas personalidades que abogan por el fin de esta costumbre sobresale la modelo somalí Waris Dirie, cuya presencia y popularidad en el mundo occidental refuerzan la lucha contra esta experiencia que ella soportó a los cinco años.

Bajo un lema común, las estrategias para silenciar este hábito se ramifican. Aversión y respeto, norte y sur, blanco y negro, hombre y mujer, policía e infractor se dan la mano porque lo importante es el uno para todos y todos para uno. “Es un ritual de paso a la edad adulta. Da sentido al rol vital, al pertenecer a un género dentro de la comunidad”, señala la responsable del GIPE/PTP. “Ninguna sociedad podría vivir sin rituales. Son importantes para el sentimiento de comunidad y para los procesos de socialización”, asegura Josep Martí.

Dolor y tradición


Foto: Sebastian Risler
“En los rituales asociados a las mutilaciones genitales, tanto masculinas como femeninas, el dolor que se experimenta puede tener un papel importante. El dolor es considerado como una necesidad y no sólo como una consecuencia inevitable para la transformación del iniciado. Asume una significación social y el soportarlo es cosa que atañe al mismo honor de la familia. En la tradición, el ritual se concibe como algo imprescindible. No obstante, en la actualidad, a causa de los cambios propios de la urbanización y modernización de las sociedades africanas, se producen claros procesos de desritualización. De manera progresiva, este tipo de operaciones, tanto las realizadas a hombres como a mujeres, se realizan en clínicas u otras instituciones sanitarias limitándose cada vez más a la operación quirúrgica propiamente dicha y perdiendo la antigua componente ritual asociada”, expone el investigador del CSIC en el artículo Modificaciones corporales en la tradición africana.

El ritual no se cuestiona. Es tradición familiar, identidad grupal. Y, en última instancia, voluntad divina. En los 28 países donde aún prevalece la MGF (aunque sea desigualmente), los argumentos se relacionan con la pureza, la belleza, la higiene, la magia o la salud. No es un imperativo coránico, como sí sucede con la circuncisión masculina, razón por la que muchos países musulmanes no practican la MGF mientras sí lo hacen los cristianos coptos y los falasha.

Rehuyendo el eurocentrismo, la aproximación a la abolición de esta práctica pasa porque sus valedores se den cuenta de su anacronía. En el caso de Adriana Kaplan “tras 20 años de investigación hemos evaluado los pros y los contras de diferentes iniciativas contra la MGF para proponer un ritual alternativo sin mutilación”. Y detalla: “Formamos a todos los profesionales y estudiantes de salud en Gambia. [...] Nuestro proyecto es el más innovador porque hasta ahora no se había implementado a través de los profesionales de la salud. De esta forma logramos sensibilizar a la población y obtener un control epidemiológico”.

Desde Girona, la subinspectora de los Mossos d’Esquadra Rosa Negre dirige desde el año 2000 la lucha contra la MGF, que los movimientos migratorios la han instalado de forma indirecta en Europa. “Vimos que la mayoría de subsaharianos que residían en las comarcas gerundenses practicaban la mutilación de las niñas y tuvimos que tomar cartas en el asunto”, afirma. “Cada vez que sabíamos que una familia, cuya madre estaba mutilada, viajaba a su país de origen, nos poníamos en contacto con ella. Incorporamos esta lucha como un tema suyo, no como una imposición legal”, subraya.

“Si se trabaja desde la tranquilidad y la pedagogía, no nos topamos con ninguna oposición. Ellos mismos han reflexionado sobre el tema, y la situación no se ha radicalizado”, sostiene Negre. A partir de julio de 2003 la ley española amparó la actividad de la subinspectora con penas de prisión. Dos años más tarde de ley se reforzó y la MGF se considera delito si la víctima y los infractores residen en España, incluso si la práctica se realiza fuera de las fronteras estatales. “Es posible erradicarla, aunque faltan recursos”, lamenta. Su última estrategia ha sido la creación de mesas locales que pueden realizar un seguimiento cercano de las familias que se plantean la MGF.

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