Los estudios epidemiológicos han permitido hacer grandes hallazgos científicos, como establecer la relación entre tabaquismo pasivo y cáncer, pero tienen sus limitaciones. A menudo se interpreta que parte de sus resultados son ciertos cuando no lo son (falsos positivos) o que no son ciertos cuando lo son (falsos negativos). Estas alarmas pueden tener un impacto en la toma de decisiones en salud pública. ¿Hasta qué punto los estudios se equivocan?
Patricia Morén | 9 de marzo de 2010