Señoras y señores, estoy donde nace la ciencia. ¡En el laboratorio!, dirán algunos. ¡En la curiosidad humana!, añadirán los románticos. No. Es decir, sí, claro, la ciencia nace de la curiosidad. Pero esta vez hablemos de algo más prosaico: hablemos de donde nace la ciencia que se ve, la que llena los periódicos.
23 de febrero de 2010
Mónica Salomone | San Diego