Hauries d´instal.lar el plug-in del flash... Descarregar plug-in de Flash

Reportajes

reportajes

Demografía

Disminuir Aumentar

Crisis y pensiones, cara B

"¡No es demografía!". Así pueden quitarse de encima el actual escenario de pavor los profesionales de la población. La alarma reiterada sobre el vacío de pensiones para los jubilados españoles en 2030, 2040 o 2050 cabalga de nuevo. Y en medio de la presente situación de crisis, ésta pega más fuerte que nunca. Pero la culpa no la tiene el desequilibrio entre ciudadanos activos y ciudadanos retirados. Se trata de una cuestión económica. Económica y política.

Ànnia Monreal | 18 de febrero de 2010

Como la natalidad ha disminuido, dentro de unos años no habrá suficientes trabajadores para pagar las pensiones. Boca-oreja sin análisis, sin reflexión. Una simple regla de tres. Así discurre entre la población un argumento del todo falaz para demógrafos, sociólogos y economistas ‘alternativos’. Se trata de una mentira que, por repetida, se perfila como cierta. “Actualmente tenemos una tasa de fecundidad bajísima, pero al mismo tiempo hay más población que nunca”, sostiene Julio Pérez Díaz,  investigador del Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD), centro avalado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El desasosiego sobre las pensiones “es un problema económico, no demográfico”, añade.

“Las grandes instituciones financieras y el capital financiero mundial están estimulando la privatización de las pensiones. Creo que endurecen la situación porque ahora el mercado laboral es más inestable y la gente tiene más miedo”, resuelve Miren Etxezarreta, catedrática emérita de Economía Aplicada de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

Envejecimiento y debilidad

Desde finales del siglo XIX las sociedades europeas han criminalizado el descenso de la natalidad. “Las potencias coloniales y la Iglesia lo asociaron a decadencia, a ausencia de valores y a pérdida de vitalidad”, explica el experto del IEGD. En un mundo sujeto a la ley del más fuerte de Darwin, el envejecimiento de las poblaciones era un síntoma de debilidad. Y parece que el tiempo no ha cambiado la noción de ciertas cosas. “El envejecimiento de la población es la consecuencia de los considerables progresos realizados en los ámbitos económico, social y médico, en términos de los servicios ofrecidos a los europeos”, señala la Unión Europea (UE).

"La caja de la Seguridad Social no depende del número de trabajadores, sino de la riqueza que generan" La constatación de la UE concluye con una afirmación: “Este cambio demográfico irá acompañado de profundos trastornos sociales (protección social, vivienda, trabajo) en todos los países afectados por el reto del envejecimiento de la población […] y también tendrá repercusiones en la protección social y las finanzas públicas. Con las políticas actuales, el envejecimiento provocará una considerable presión al alza en los gastos públicos. Semejantes déficits presupuestarios podrían poner en peligro el futuro equilibrio de los sistemas de jubilación, de protección social en general e incluso el potencial de crecimiento económico o el funcionamiento de la moneda única”.

Europa se equivoca, según los investigadores del vaivén demográfico y sus consecuencias económicas. De forma voluntaria o no, repite los patrones del siglo XIX sin fundamento empírico. “La demografía se basa en los años de vida, no en la fecundidad”, recuerda Julio Pérez. “La caja de la Seguridad Social no depende del número de trabajadores, sino de su cotización, de la riqueza que generan”, prosigue.

En nuestras manos

“Cualquier economista sabe que la capacidad de financiar cualquier sistema, privado o público, no depende del número de personas empleadas, sino de su producción de riqueza. Si hay menos trabajadores pero se producen más riqueza e ingresos, el número de trabajadores es irrelevante”, explica Etxezarreta. “La producción agrícola actual proporciona un ejemplo meridiano de esta situación. ¿Cuántas personas hacían falta para suministrar alimentos para la población hace 50 años y cuántas son suficientes ahora? Obtener la misma producción con menos trabajadores es lo que significa el incremento de la productividad. Todo el mundo sabe que nuestras sociedades actuales […] son bastante más ricas que hace 20 años y, por lo tanto, tienen la capacidad potencial de financiar más pensiones. Esto plantea directamente la necesidad de considerar la distribución de la renta relacionada con el sistema de pensiones”, proclama la especialista y coordinadora del Seminario de Economía Crítica Taifa.

“En el hospital, más del 50% de las visitas son de personas mayores de 65 años”, constata el doctor Antonio San José, gerontólogo del Hospital Universitario de la Vall d’Hebron y coordinador del máster en Gerontología Clínica de la UAB. “En 20-30 años la gente vivirá un poco más. Gracias a la tecnología, hemos ganado longevidad y calidad de vida”, declara. “Todo el que nace ahora vive más tiempo, por lo que no es necesario tener más hijos para asegurar su supervivencia”, salta Julio Pérez. “Hoy en día, cada niño que nace tiene la garantía de contar con unos padres, cuatro abuelos y, en muchos casos, algún bisabuelo. Existe una importante red social y familiar que demuestra que el envejecimiento no es el desastre que nos están vendiendo”, remata.

“La jubilación de los españoles nacidos en los año 50 y 60 no presenta ningún atisbo de calamidad. Por suerte tenemos garantía de vida y de muerte para todo el mundo”, sigue su razonamiento el demógrafo del IEGD. “El sistema público de pensiones aguanta en la medida en que todos queramos que así sea. No está en manos de la demografía. El posible problema llegará en el momento en que la clase media diga que no quiere pagar más impuestos, tendencia defendida por los neoliberales”.

“Por desgracia, vamos camino de Estados Unidos”, lamenta Miren Etxezarreta. Siguiendo los andares de la superpotencia americana, "la política social es el patito feo de la Unión Europea. La idea según la que ‘cuanto menor sea el gasto público, mejor’ es claramente uno de esos mitos postmodernos que se han ido extendiendo sin ninguna justificación", aclara. La opción de abrir una pensión privada va calando en el viejo continente, una medida “que no recomiendo para nada porque es algo enormemente arriesgado. La mayor parte se invierte en bolsa y existe el riesgo de que el dinero acabe valiendo la mitad de su valor inicial”, advierte la economista.

Gestionar bien la crisis y “redistribuir equitativamente la riqueza del país” es la receta que Etxezarreta proporciona a los gestores para superar el malestar en que vivimos.

POLÍTICA Y ESTADÍSTICAS Algo más de cuatro millones de españoles en paro en enero de 2010. Esta es la cifra del Ministerio de Trabajo e Inmigración. Un 19,4% de la población, según el Eurostat del pasado mes de noviembre. Y poco más de cinco millones de jubilados con una pensión estatal media de 861,49 euros en diciembre. Justo cuando estos números saltan a la luz pública, el Gobierno plantea una reforma del mercado laboral y del sistema de pensiones. ¿Casualidad o causalidad?

Políticos y cifras se dan la mano con intenciones dispares. Si bien la ciencia de la población reitera que no existe correlación directa entre número de trabajadores y pensiones, el argumento se esparce libremente. Para evitar manipulaciones de los datos, en 2008 se creó en el Reino Unido la UK Statistics Authority. Se trata de una entidad independiente cuyo objetivo es “promover y salvaguardar la producción y publicación de estadísticas oficiales que sirven al bien público, […] así como garantizar las buenas prácticas en relación con las estadísticas oficiales”.

Comentarios

       
0 comentarios
 
Global Global Global Global
RSS