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Radiaciones y enfermedades, a estudio

El riesgo de la exposición a radiaciones ionizantes a dosis altas es bien conocido por los científicos. Pero ¿qué pasa con la exposición en bajas cantidades? Esta es la gran pregunta que pretende responder el proyecto europeo DoReMi a lo largo de los próximos seis años. El Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (Barcelona), por ahora la única entidad española participante, ha acogido la primera reunión para dar el pistoletazo de salida.

Patricia Morén | 8 de febrero de 2010


Foto: Blatant News
Mejorar la protección de la población ante las emisiones radiactivas a dosis bajas es el gran hito del proyecto europeo DoReMi.
Desde ahora y hasta 2016, los científicos implicados en éste trabajarán para averiguar cuáles son los efectos, para el organismo humano, de la exposición a las radiaciones ionizantes. En concreto, se pretende establecer una relación entre las mismas y el posible desarrollo de enfermedades como el cáncer, la existencia de susceptibilidades individuales a esta patología u otras enfermedades no carcinógenas.

El proyecto DoReMi no es un estudio más. Va más allá, ya que se constituye como una red de excelencia para promover la integración de la investigación europea sobre las radiaciones. Por este motivo, se priorizarán y financiarán las líneas de estudio claves para averiguar los posibles efectos nocivos sobre la salud y así poder proteger a la población de forma más eficaz. Está financiado por el Programa Euratom, bajo el 7º Programa Marco de la Unión Europea (UE), con 13 millones de euros de la Red Europea de Excelencia. Lo coordina la Finnish Radiation and Nuclear Safety Authority (Autoridad Finlandesa de Seguridad Nuclear y Radiación o STUK).

Las 12 instituciones que participan provienen de 8 países europeos: Finlandia, España, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Bélgica y Suecia. El Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) es el único del Estado español implicado en esta iniciativa, aunque se espera que se añadan nuevos centros del país.

¿Qué sabemos?

Las radiaciones que estudiará el DoReMi son las ionizantes: rayos X, rayos gamma, neutrones y radioelementos, como el uranio o el cesio. Estas radiaciones pueden estar producidas por diferentes fuentes. Por un lado, radionúclidos naturales como el uranio, el plutonio, cesio o el yodo, pueden emitir diferentes tipos de radiaciones ionizantes (alfa, beta, gamma). Por otro lado, hay tecnologías, como la radiología para los diagnósticos médicos, que emiten estas radiaciones (el caso más conocido es el de los rayos X), según información de la profesora Elisabeth Cardis, investigadora principal del proyecto DoReMi y del CREAL.

El organismo humano puede estar expuesto a estas radiaciones de manera interna, para la incorporación a nuestro organismo (inhalación o ingestión) de elementos radiactivos, o bien para exposiciones externas a causa de fuentes ajenas a nuestro cuerpo (como las máquinas de rayos X o los radioelements del medio ambiente). Sin embargo, aún no se sabe "si los efectos de las exposiciones internas y externas son similares", añade Cardis.

No hay diferencias sistemáticas de exposición a radiaciones entre la ciudad y el campo En la actualidad, "la exposición a las radiaciones de dosis inferiores a 100 milisievert (mSv) son consideradas bajas", indica Sisko Salomaa, directora de Investigación del STUK. Se estima que la radiación anual en la que se encuentra expuesto un ciudadano europeo es de 2-3 mSv o de 2-4 mSv, según las diferentes fuentes consultadas. Todo el mundo está expuesto a dosis bajas de radiaciones ionizantes, ya sean ambientales, médicas o radiológicas, y muy poca gente lo está a dosis altas. La mayoría de las segundas son recibidas durante el tratamiento por radioterapia para el cáncer, precisa Cardis.

En cuanto al nivel de exposición según la zona donde se viva, la investigadora informa que "no hay diferencias sistemáticas entre la ciudad y el campo. Hay profesionales que trabajan con radiaciones, como radiólogos o trabajadores de la industria nuclear, y los que tienen potencial para una exposición importante suelen incorporar dosímetros para medir los niveles de exposición".
 
Preocupaciones

Los investigadores tratan ahora de encontrar cuál es el riesgo de enfermar relacionado con las dosis débiles, dado que los riesgos de las dosis altas ya son bien conocidos. En este sentido, ya hay evidencias que apoyan que pueden tener efectos nocivos. Estudios epidemiológicos, entre los cuales hay uno internacional, coordinado por Cardis, sobre trabajadores de la industria nuclear en 15 países, sugiere que sí existe un riesgo de desarrollar cáncer a dosis débiles, aunque es necesario confirmar los resultados.

También han comenzado a aparecer otros estudios epidemiológicos que señalan que otras enfermedades, como las cardiovasculares y las cataratas, "podrían estar causadas por dosis más bajas que las asumidas previamente. En estos momentos se están estudiando los mecanismos potenciales. La Comisión Europea y las autoridades de protección de las radiaciones están siguiendo de cerca cómo progresan estos estudios, por las implicaciones que puedan tener los sistemas de protección y las leyes", añade Salomaa.

Tanto políticos como científicos están especialmente preocupados por determinadas exposiciones a las radiaciones, como las médicas a los escáneres de tomografía computarizada (TC), "porque su número se ha incrementado drásticamente en los últimos años" y, sobre todo, "la mayor fuente de exposición a las radiaciones, que es el radón en el interior, un gas radiactivo que emana del suelo", informa la misma Salomaa.

ACTIVIDADES DEL DoReMi Tres son las actividades principales del nuevo proyecto europeo. La primera consistirá en trabajar en un Programa Conjunto de Investigación que incluya cuestiones de política clave en la protección contra las radiaciones y la salud pública. De este modo, se obtendrá una visión general de la infraestructura europea de investigación y sus necesidades. Con la segunda se pretende elaborar un Programa Conjunto de Integración que desarrolle una hoja de ruta de las necesidades europeas a largo plazo. Y la tercera, un Programa Conjunto para la Difusión de Excelencia, quiere englobar la gestión del conocimiento y la movilidad de los científicos.

Además, DoReMi proporcionará una herramienta operativa para desarrollar una plataforma a largo plazo para la integración y la financiación de la investigación europea de protección radiológica, bajo el nombre de MELODI (Multidisciplinar European Low Dose Risk Research Initiative). Como dice Sisko Salomaa, "hay cuestiones importantes relacionadas con los riesgos de la radiación que sólo pueden ser abordadas con esfuerzos europeos e internacionales".

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