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Los virus protagonizan el Día Mundial Contra el Cáncer

El 50% de los enfermos de cáncer en Europa no sobrevive al cabo de cinco años, advierten los especialistas. Así es la realidad que pasa por sus consultas, a pesar de los avances que han convertido esta ‘larga enfermedad’ en una de las más investigadas en todo el mundo desde los años 80. Aunque la genética juega un papel destacado, parece que el 80% de los tumores se alimenta de factores ambientales y casi un 20% responde a infecciones víricas bacterianas.

Ànnia Monreal | 4 de febrero de 2010


Imagen de la campaña 2010 de la
International Union Against Cancer (UICC)

Hoy vuelve a ser el Día Mundial Contra el Cáncer. En esta ocasión, los virus protagonizan una jornada dedicada a la difusión y sensibilización de una dolencia que, en España, afecta a uno de cada tres hombres y a una de cada cuatro mujeres, según la Sociedad Española de Oncología Médica. En el caso de Catalunya, lo hace en uno de cada dos hombres y a una de cada tres mujeres, según el Institut Català d’Oncologia (ICO). Helicobacter pylori, hepatitis B y C, papiloma humano, inmunodeficiencia adquirida o Epstein-Barr son los principales virus que se esconden tras un 20% de los tumores que crecen en todo el mundo.

Cada año 12 millones de personas reciben un diagnóstico de cáncer. Y 7,6 millones mueren, según la Unión Internacional Contra el Cáncer. Agentes infecciosos como los citados anteriormente dejan 2,4 millones de enfermos, motivo de peso suficiente para que la comunidad científica dedique este 4 de febrero a divulgar la relación entre virus, bacterias y cáncer.

Camino de la solución

Recientemente el planeta se ha anotado un tanto muy importante en su guerra contra el cáncer. La vacuna contra el virus del papiloma humano, generalizada ya en varios países, es el arma más eficaz contra el cáncer de cérvix. “La vacunación masiva ha logrado una reducción prácticamente del 100% de los casos en ciertas enfermedades”, expresó ayer Xavier Bosch, jefe del Programa de epidemiología del cáncer del ICO. En el caso de los tumores de cuello uterino, en los que siempre aparece el papiloma, la vacuna protege en un 80% de las ocasiones.

“El virus se adquiere con facilidad al principio de la vida sexual de las chicas, y el riesgo de infección persiste durante toda su vida”, recordó el experto. El principal problema de esta infección es su discreción: sus síntomas son leves, pero su capacidad para cambiar de cuerpo es muy elevada. Se trata del primer contagio de transmisión sexual en todo el mundo, una plaga que cada año se aloja en 500.000 mujeres y mata a 280.000.

En los países ricos, el 10% de la población femenina presenta el virus del papiloma. Entre los que se hallan en vías de desarrollo, asciende hasta el 15%. La vacuna es un gran antídoto, pero se trata de una solución preventiva. Hoy en día no existe ningún tratamiento directo contra el papiloma, aunque en la mayoría de casos desaparece de forma espontánea, cosa que no minimiza su poder. El papiloma también es el responsable del 90% del cáncer de ano y del 40% de los tumores de vulva, vagina y pene.

Helicobacter pylori es otro de los agentes infecciosos más robustos implicado en la aparición de tumores. Se trata de una bacteria que coloniza la mucosa del estómago y juega un papel indirecto como precursor del cáncer gástrico, aseguran desde el ICO. “Es el autor de la úlcera péptica y del linfoma de estómago”, señaló Carlos Alberto González, jefe de la Unidad de nutrición  y cáncer del centro catalán.

Más del 80% de la población de los países en desarrollo vive con Helicobacter pylori en su interiorMás del 80% de la población de los países en desarrollo vive con Helicobacter pylori en su interior. En los países industrializados, la tasa oscila entre el 30 y el 50% de los ciudadanos. La posibilidad de que este patógeno alimente tumores malignos es baja, menos de un 1%, pero su voracidad es muy elevada. El cáncer de estómago es el cuarto más frecuente del mundo, con más de 900.000 enfermos cada año, y el segundo más mortífero: 700.000 defunciones en 2002.

Como el virus del papiloma, Helicobacter pylori es prudente. Se cuida mucho de dejar señales que lo dejen al descubierto, motivo por el que el diagnóstico del cáncer de estómago se detecta en estadios avanzados. A diferencia de su antecesor, no existe ningún antídoto contra él. Ni preventivo ni directo, sólo la evidencia de que una dieta equilibrada, con poca ingesta de carne roja, ahumados y salados y una mayor aportación de frutas y verduras, junto con la renuncia de fumar, son los mejores remedios.

Hepatitis i cáncer

“Desde hace años se conoce que los virus de la hepatitis B y C están relacionados indirectamente con el cáncer”, sostuvo Sílvia de Sanjosé, jefe de la Unidad de infecciones y cáncer del ICO. La novedad, es este caso, reside en el linfoma.

La hepatitis B es una de las infecciones víricas más diseminadas por todo el mundo. Unos 400 millones de personas la padecen de forma crónica, mientras que el contagio por la C se queda en 180 millones de ciudadanos. La primera facilita el desarrollo del cáncer de hígado en el 41% de los casos de tumores hepáticos, mientras que la segunda alimenta el 26,5%. Como en el caso del cáncer gástrico, además del virus, también juega un papel clave el consumo de alcohol y ciertos elementos tóxicos presentes en la alimentación.

Anualmente se detectan 500.000 nuevos casos de cáncer de hígado en el planeta. La supervivencia prácticamente no supera los seis meses de vida; sólo un 5-9% de los enfermos sobrevive a los cinco años.

En una pequeña proporción de enfermos crónicos del hígado, los virus de la hepatitis fomentan linfomas, un cáncer que se origina en los leucocitos (glóbulos blancos). Sus causas son desconocidas, aunque se sabe que, en personas inmunodeprimidas, este déficit supone una ayuda para la proliferación de células cancerígenas.

El virus de la inmunodeficiencia adquirida allana el terreno para que el sarcoma de Kaposi (un tumor vascular indoloro) despliegue su potencial, mientras que el virus de Epstein-Barr se asocia al linfoma de Burkitt. Ambas patologías crecen sobre todo en África, motivo por el que su eco es, tal vez, escaso.

En los próximos años fácilmente surgirán nuevas evidencias de que otros virus coquetean con el cáncer, “posiblemente en determinados subgrupos de cáncer de mama y en melanomas”, sugirió Sanjosé.

Comentarios

       
1 comentario

paola 06/04/2010
pues yo pienzo que estariamos mejor sin las enfermedades pero pues bueno asi es nuestra naturaleaza que le vamos a hacer pero me gustaria saber cual es el paiz con mas enfermos del papiloma humano

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