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Siguiendo los pasos de la e-salud

Buscar trabajo o pareja por Internet ya no es algo arriesgado, y las transacciones económicas en línea ya no levantan ampollas. La Red se ha ganado la confianza de sus usuarios, a pesar de la existencia de presiones interesadas o bromas que boicotean la malla. A un mundo que se mueve por el trabajo, el amor y la salud, le ha llegado el momento de encomendar también su fortaleza a la ciberasistencia y la medicina a distancia. En Estados Unidos hace tiempo que han comprendido los beneficios de la llamada ‘e-salud’. Europa se esfuerza por seguirle los pasos, mientras Naciones Unidas insta a todo el planeta a cambiar de chip.

Ànnia Monreal | 4 de febrero de 2010


Telemedicine Clinic
Acaba de cumplirse la primera década de la European Health Telematics Association. En todo este tiempo, se han combinado varios factores que han dotado de sentido, funciones y beneficios a la e-salud. Por un lado, el desarrollo tecnológico. Por otro, el incremento de la esperanza de vida y el envejecimiento de las sociedades occidentales (en 2025 aumentará en un 40% la actual tasa de jubilados europeos, según la Unión Europea). Y esta rápida suma se puede completar con la falta de profesionales en ciertas especialidades médicas y los bajos costes de la sanidad en países en vías de desarrollo.

La e-salud será prioritaria en las políticas sanitarias de la Unión Europea (UE) desde el 1 de diciembre, anunció el pasado 11 de noviembre Gérard Comyn, jefe de la Unidad de la Dirección de Tecnologías de Información y Comunicación de la UE. No hay marcha atrás: “Nuestro sistema de salud se debe modificar”, lanza Josep Maria Colomé, coordinador del clúster Salud y eDependencia de la Fundació i2cat. “Tenemos un aumento continuado de la demanda debido al cambio demográfico, a las mejoras tecnológicas y a la necesidad de mayor eficiencia y eficacia”, asegura Alexander Böhmcker, director ejecutivo de la empresa Telemedicine Clinic.

“La e-salud es el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para la salud y así, por ejemplo, tratar pacientes, realizar trabajos de investigación, educar estudiantes o seguir y controlar enfermedades de salud pública”, define la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Define la gestión de la salud y la dependencia para mejorar el bienestar de cualquier persona”, sostiene Colomé. La e-salud toma cuerpo a través de cuatro fórmulas de diálogo: especialista-especialista, especialista-médico general, profesional sanitario-paciente y paciente-paciente. Y, en todos los casos, los avances se suceden cada más con mayor celeridad y sofisticación.

Junto con el registro informatizado de los datos de los pacientes (algo que la mayoría de países de la UE ya ha llevado a cabo), aparecen nuevas vías para mejorar tanto la eficiencia como la eficacia de la asistencia sanitaria y de los servicios sociales. Noruega, Suecia y Dinamarca ya han implementado infraestructuras TIC específicas para sus sistemas de salud. Eindhoven, Southampton, Bolonia, Génova, La Haya, Viladecans y las Islas Baleares forman parte de sendos proyectos piloto de Tele Medicine Project, una iniciativa amparada por la Comisión Europea para fomentar las TIC aplicadas a la salud en zonas urbanas. Y propuestas similares se multiplican en todo el mundo.

Doctor a distancia

Una base de datos de cada hospital centralizará la información de hardwares conectados a sensores biológicos del pacienteEntre las múltiples caras de la e-salud, la protagonista es la medicina a distancia. Los sistemas sanitarios de cada país desarrollan iniciativas en función de sus necesidades, y aquí es donde entran en juego entidades como la Fundación i2Cat o la compañía Telemedicine Clinic. La primera se dedica a proporcionar la ingeniería a medida, mientras que la segunda ofrece sus servicios, centrados en la teleradiología.

La elevada ocupación de camas y boxes en los hospitales está favoreciendo la medicina a domicilio en determinados casos. “Ya sea en casa o en una residencia, el futuro pasa por un hardware conectado a sensores biológicos (miden las constantes vitales básicas) del paciente, cuya información se centralizará en la base de datos de cada hospital”, explica Josep Maria Colomé. Y a estos aparatos se sumará “un sistema informático que de, forma automática, facilitará la información y las instrucciones a los médicos”, añade. ¿Una máquina en lugar de un doctor? “No, no se trata de un sistema de diagnóstico”, matiza el experto, “sino de un punto de apoyo. El sistema informático ayudará al médico a tomar sus decisiones”.

Los 60 radiólogos que trabajan desde su casa o desde las oficinas de Telemedicine Clinic en Barcelona, Birmingham o Sydney son el auxilio de centenares de colegas en Reino Unido, Suecia, Dinamarca y España. Sin bata blanca, sin saturación ni olor a enfermedad, cómodamente postrados en sillas anatómicas, en silencio y a media luz, dictan al ordenador de doble pantalla frente al que trabajan el diagnóstico e informe médico de las más de 11.000 exploraciones que realizan cada mes.

Punto de partida

“Crece el número de pruebas a partir de la imagen, pero no el de radiólogos capaces de interpretarlas”, sostiene Böhmcker. La radiología es una de las especialidades médicas más buscadas en Europa. Fruto de esta regla de tres inversamente proporcional, en 2003 nace Telemedicine Clinic. Actualmente cuenta con cerca de 50 clientes europeos, centros públicos y privados, a los que, en un plazo de 24 horas, devuelve el diagnóstico de pacientes en tratamiento en Reino Unido, Suecia, Dinamarca y España.

Internet es esencial para la telemedicina. La técnica requiere fuertes inversiones tecnológicas, no sólo para permitir una circulación fluida y abundante de los datos, sino sobre todo para garantizar su confidencialidad. “Se deben encriptar con la máxima seguridad”, manifiesta el ingeniero de i2Cat. “La protección de datos es esencial para nosotros”, se suma el CEO de Telemedicine Clinic. A ello se le puede añadir la desconfianza del ciudadano, aunque, para Böhmcker, “lo que el paciente busca es el mejor profesional, esté donde esté”.

El doctor a distancia es una fórmula que está conquistando la Red. En Estados Unidos y Reino Unido existen numerosas páginas web que ofrecen al usuario vía directa con especialistas desde la pantalla del ordenador, del móvil o a través del teléfono. Clínicas y hospitales de alrededor del mundo también están desplegando una comunicación estrecha con sus pacientes, desde páginas web sobre determinadas patologías a blogs donde se da a conocer el día a día de la institución. Incluso dispositivos como el iPhone cuentan con aplicaciones para controlar la diabetes, la frecuencia cardiaca o determinada medicación.

La información en línea ha creado pacientes informados, pero también existen numerosos discursos falsos y peligrosos. “Falta información de confianza al paciente”, advierte Josep Maria Colomé, aunque existen empresas y entidades que velan por garantizar los contenidos médicos que copan la Red.
DESLOCALIZAR LA SANIDADEn el mundo global a la caza del trabajador más barato, la medicina deslocalizada no podía ser una excepción. “El 70% de las radiografías que se realizan de noche en Estados Unidos se diagnostican en India”, apunta Colomé. Se aprovechan así las diferencias horarias (en el país asiático es de día) y se garantiza que los especialistas son profesionales cualificados, aunque a un coste menor. También Alexander Böhmcker conoce ejemplos de telemedicina norte-sur, una solución que probablemente cotizará al alza.

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