Hauries d´instal.lar el plug-in del flash... Descarregar plug-in de Flash

Reportajes

reportajes

Historia de la ciencia

Disminuir Aumentar

Luca Tancredi Barone

Roma

Darwin, fe y teorías fantasiosas

Evolucionismo: el ocaso de una hipótesis. Es el sorprendente título de un libro publicado hace pocas semanas. La publicación incluye las actas del acuerdo pro creacionismo organizado, en estricta puerta cerrada, el pasado febrero en las aulas del Consejo Nacional de Investigaciones italiano (Consiglio Nazionale delle Ricerche, CNR).

13 de enero de 2010

Luca Tancredi Barone | Roma


Foto: Collin Purrington
Evolucionismo: el ocaso de una hipótesis. Es el sorprendente título de un libro publicado hace pocas semanas. La publicación incluye las actas del acuerdo pro creacionismo organizado, en estricta puerta cerrada, el pasado febrero en las aulas del Consejo Nacional de Investigaciones italiano (Consiglio Nazionale delle Ricerche, CNR).

Parece extravagante, pero tal vez lo es más que el coordinador de esta perla del conocimiento científico moderno sea nada más y nada menos que el mismo vicepresidente del CNR, el historiador católico (muy católico) Roberto De Mattei. A pesar de las bochornosas declaraciones de que el encuentro no había “pesado en términos financieros sobre el ente”, el CNR ha pagado 9.840 euros (IVA incluido) para contribuir a la publicación del libro. Pero, al contrario de lo habitual, el libro no incorpora el logotipo del CNR, y “los contenidos no reflejan, en absoluto, su posición oficial”, como asegura el presidente Luciano Maiani.

Quizás debamos retroceder en el tiempo para entender que está pasando. En 2004, De Mattei fue nombrado vicepresidente del CNR por la entonces ministra de Instrucción Pública Letizia Moratti, del Gobierno de Berlusconi (la revista Scientific American calificó de “político” este nombramiento). En el currículum de De Mattei destaca su enseñanza de la Historia del cristianismo en la Universidad Europea de Roma. Este centro educativo, privado, fue reconocido por el ministerio en 2005, en medio de una gran polémica: en dos años se habían registrado y financiado, de forma oficial, 14 universidades privadas. La Universidad está patrocinada por los Legionarios de Cristo, la controvertida y conservadora congregación religiosa cuyo fundador, Marcial Maciel, fue apartado del Ministerio en 2006 por adicciones y abusos sexuales.

El vicepresidente del CNR es también director de la revista Radici Cristiane (Raíces Cristianas). En el número de junio de 2009,  un dossier atacaba al creacionismo con diversos artículos entre la ciencia ficción y el delirio. Algunos de los títulos: “El evolucionismo contradice a la ciencia”, “Evolucionismo: una hipótesis éticamente aberrante”, “Desde la ciencia, un tajante rechazo al evolucionismo”, “El tiempo requerido por la sedimentación choca con la hipótesis evolucionista”, “Dinosaurios: mucho  más modernos de lo que se cree”. En la misma revista se pueden leer indignados comentarios como “Las consecuencias del llamado delito de homofobia”, “¿La ‘cristianofobia’? Un problema europeo” o “Por qué Turquía no puede entrar en Europa”.

Por último, De Mattei preside el Centro cultural Lepanto, dedicado a la famosa batalla del año 1571 que enfrentó a turcos y a la Liga Santa (formada por España, Venecia, Génova y la Santa Sede). Fue cuando los cristianos consiguieron la victoria contra los ‘malos’.

La otra cara

Maiani es un acreditado físico de alcance internacional. Por primera vez en Italia, su nombramiento en 2007 (por parte del Ministro de la universidad más izquierdista que haya tenido Italia, Fabio Mussi) se llevó a cabo tras la evaluación científica de un comité (le seleccionaron entre 43 currículums). El Ministro del Gobierno de Prodi le escogió entre tres nombres propuestos por el grupo de expertos. Su nombramiento levantó polémica cuando se supo que, meses antes, había firmado una carta para que el Papa no inaugurara el año académico en la Universidad La Sapienza (Roma).

La surrealista polémica, liderada por la ex corista de la RAI Gabriella Carlucci, diputada y miembro de la Comisión Cultura, Ciencia y Instrucción (sigue siéndolo hoy), pretendía manifestar que Maiani no conocía la teoría física (sobre partículas elementales) que él mismo había contribuido a construir con los premios Nobel Sheldon Glasgow y Carlo Rubbia. El Parlamento, entonces con una exigua mayoría de centroizquierda, consiguió al fin aprobar el nombramiento a pesar de la oposición. La vuelta al poder de Berlusconi ha rodeado a Maiani de un consejo de administración de derechas. Al menos no lo han echado.

Hace 10 años no había controversia alguna sobre el evolucionismo en Italia. La misma Iglesia lo acepta sin reservas desde hace décadas, como subraya el antropólogo y cura Fiorenzo Facchini en Osservatore Romano, órgano oficial de la Santa Sede. Recientemente, el presidente de la Academia Pontificia de las Ciencias, el acreditado físico Nicola Cabibbo, ha declarado: “El creacionismo no es ciencia y no tiene derecho de ciudadanía en nuestra sociedad”. La Academia es un órgano independiente, con protección directa del Pontífice, que asesora al Vaticano sobre temas científicos.

Uno de los más importantes filósofos de la ciencia italianos, Telmo Pievani, autor de varios libros sobre evolucionismo y Darwin y director del portal Pikaia, explicaba en la revista Micromega: “El problema es que algunos encuentran insostenibles, con respecto a su personal forma de vivir una fe ‘integral’, las consecuencias filosóficas y culturales de nuestros conocimientos de la historia natural del planeta, de los seres vivientes y, entre ellos, sin excepciones ontológicas, de la especie humana”.

La defensa de los más papistas que el Papa es que los darwinistas ven conspiraciones católicas por todos lados, que los evolucionistas ejercen una “inquisición laicista” y que la teoría de Darwin “no se puede probar”, que es una “historia fantasiosa”. En fin, que ellos son las víctimas de una censura por tener una opinión diferente. Pero no se trata de libertad de expresión, como explica el biólogo Ferdinando Boero en Science y también en Micromega: “Un articulo científico que afirma que la tierra es plana no puede ser publicado”.

Pievani concluye: “También en Estados Unidos hay creacionistas aguerridos […]. Puede que se conviertan en líderes de importantes instituciones religiosas […] o en presidentes de fundaciones para la defensa de su ‘civilizacion’ religiosa […]. Lo que no suele pasar es que se conviertan en vicepresidentes de un ente nacional de investigación”.

Comentarios

       
0 comentarios
 
Global Global Global Global
RSS