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Cristina Jiménez

Corresponsal Londres

El 'climategate'

Piratas informáticos han estado espiando durante más de un mes el sistema de correo electrónico de la Unidad de Investigación del Clima de la Universidad de East Anglia.

10 de diciembre de 2009

Cristina Jiménez, Londres

Piratas informáticos han estado espiando durante más de un mes el sistema de correo electrónico de la Unidad de Investigación del Clima de la Universidad de East Anglia. Un par de semanas antes de empezar la cumbre del Copenhague, correos y documentos varios del centro se publicaron en webs de escépticos sobre el cambio climático. Los medios británicos han bautizado este caso de vandalismo cibernético ‘medioambiental’ con el nombre de climategate.

Los correos electrónicos pertenecían a varios científicos del Centro de Investigación del Clima (CRU, de Climate Research Unit). Los piratas llegaron a publicar correspondencia que databa de 13 años atrás. Después de la publicación del material robado, escépticos del cambio climático analizaron concienzudamente los correos. Pero examinar frases sacadas de su contexto original suele llevar a resultados poco concluyentes.

Algunos escépticos dicen que las comunicaciones mostraban intentos de los científicos de ocultar información en la línea de que la actividad humana no es la que está provocando el cambio climático. Los argumentos de los incrédulos son un tanto ambiguos; dicen que algunos correos contenían expresiones como ‘trampa’ (trick) y ‘ocultar el descenso’ (hide the decline).

Pero trick es una palabra más que común en el mundo científico, como han aclarado los científicos de East Anglia. Si bien se puede traducir por ‘trampa’, también puede representar ‘truco’ o una manera inteligente de solucionar un problema. Respecto al significado de la expresión hide the decline, los escépticos la relacionan con la ocultación de una bajada de temperatura. Pero Phil Jones, director del CRU, ha explicado que podría referirse a una variable en una gráfica en concreto y no a la temperatura global de la Tierra.

Pero las consecuencias del acto de vandalismo cibernético están siendo importantes. De momento, y hasta que no se aclare la situación, Jones acaba de abandonar su puesto (a pesar de la oposición del rector de la Universidad) mientras se realiza una investigación exhaustiva del asunto por parte del propio centro y del Gobierno británico.

El  Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, de Intergovernmental Panel on Climate Change) también ha tomado cartas en el asunto y va a conducir una investigación independiente para aclarar si ha habido alguna irregularidad en el proceder científico de los investigadores de East Anglia. No obstante, su director, Rajendra Pachauri, ha declarado que no existe la más mínima posibilidad de que datos incorrectos de una sola persona o de un grupo influencien las recomendaciones proporcionadas por el IPCC a los gobiernos.

Pachauri se ha reafirmado en que las decisiones científicas detrás del Panel son extremadamente consensuadas y, lo más importante, sometidas a peer review (revisiones) por parte de la comunidad mundial de expertos. Y no se trata de una comunidad minoritaria; miles de científicos contribuyen con sus resultados a los informes del IPCC.

Aprovechar la ocasión

Los sectores más escépticos sobre el cambio climático están intentando aprovechar el tirón del robo de los correos electrónicos. Antes del comienzo de la cumbre de Copenhague, miembros de la delegación de Arabia Saudí y miembros republicanos del senado de los Estados Unidos usaron esta correspondencia para apuntar que el argumento de tomar medidas urgentes para cortar las emisiones de carbono ha perdido credibilidad.

Tanto Gordon Brown, que está siendo una figura importante en las negociaciones de Copenhague, como su secretario de medioambiente, Ed Miliband, han unido fuerzas para contrarrestar los argumentos de los escépticos. “Conocemos la ciencia y sabemos lo que tenemos que hacer”, ha declarado, categórico, Brown, en una rueda de prensa respecto a los correos electrónicos del CRU. Sin duda, en un momento tan delicado, dejar que temas ‘anticientíficos’ tomen protagonismo es muy peligroso.

Ed Markey, que fue uno de los autores de la propuesta de ley cambio climático de Estados Unidos, también ha declarado su rechazo a los argumentos de los escépticos que aprovechan el tirón del climategate. No obstante, en los periódicos británicos y norteamericanos se ha comentado que el caso podría complicar la aprobación de la propuesta de ley en el congreso de Estados Unidos, algo fundamental  para que se llegue a un tratado internacional vinculante en Copenhague.

Aunque una investigación demostrara que los correos electrónicos contienen evidencias de alguna manipulación, los expertos insisten en que hay datos científicos más que suficientes que ratifican que el cambio climático lo está provocando el ser humano. Así que yo prefiero quedarme con el mensaje optimista de Achim Steiner, director del United Nations environment programme (UNEP): “Aquellos quienes creen que un acuerdo en Copenhague es imposible están equivocados”.

Aún no se tienen datos concretos sobre la identidad de los delincuentes cibernéticos. Parece que se trata de ‘negacionistas’ del cambio climático que buscan crear fisuras en el consenso científico y en el posible consenso político.

Comentarios

       
1 comentario

James Alexander 11/12/2009
This rings a bell when one hear's on french news about (CC sceptics)exchanging mails(emails probably) without specific details (as though it was too specialised for the ordinary public. Perhaps one should simply return to basics and get the facts. I had simply concluded that we know how to pollute (CO2 -other GHG and much more) We have far from mastered the inverse trend. I shall certainly make a return visit to the highly reputable "Climate Research Unity from the University of East Anglia ".

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