El Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas de la UPC ha desarrollado un estudio que demuestra que el sonido de baja frecuencia, producido a gran escala por las actividades humanas en alta mar, provoca un trauma acústico que se manifiesta con lesiones severas en las estructuras auditivas de los cefalópodos, una clase de moluscos
REDACCIÓN | 11 DE ABRIL DE 2011