Los nanotubos de carbono son unos cilindros microscópicos que se utilizan para introducir fármacos u otras substancias directamente dentro de las células. El principal problema de cara a su utilización médica era que se creía que no podían ser degradados por el organismo, y que esto podía causar toxicidad y daños en los tejidos. Sin embargo, un equipo de científicos de Suecia y de Estados Unidos ha demostrado que los nanotubos de carbono pueden ser degradados por una proteína, la myeloperoxidasa, que se encuentra habitualmente en algunos tipos de células, como las células blancas de la sangre.
A. R. | 6 de abril de 2010