El corazón y el cerebro producen señales magnéticas ultra débiles. Investigadores del ICFO los han captado, al vencer un límite antes considerado insuperable. El estudio se ha publicado en 'Nature' y tendrá muchas aplicaciones, como la diagnosis por la imagen, la detección de ondas gravitacionales y los relojes atómicos para la navegación
REDACCIÓN | 24 DE MARZO DE 2011