Los bosques del sur de Europa y la cuenca Mediterránea se secan. En consecuencia, se vuelven menos eficientes en la captación de CO2 atmosférico, pierden su efecto atemperador durante las sequías, favoreciendo los golpes de calor estivales, y sus comunidades de hongos e insectos se encuentran en peligro por falta de alimento
REDACCIÓN | 26 DE ENERO DE 2011