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En guardia frente al colapso de las redes de telefonía móvil

Las redes inalámbricas de telefonía móvil podrían colapsarse dentro de tres años, debido al aumento de usuarios que disponen de smartphones y se conectan a Internet. Dos proyectos financiados por la Comisión Europea, uno de ellos desarrollado por investigadores de la Universitat Politècnica de Catalunya, ya están trabajando en la tecnología que deberá impedir este colapso.

PATRICIA MORÉN | 30 DE AGOSTO DE 2010


La nueva generación de móviles smartphones o móviles inteligentes ofrece a los usuarios un gran número de aplicaciones, como son el uso del correo y la conexión a internet, que se pueden utilizar al mismo tiempo. Pero lo que representa un mejor y mayor servicio para el usuario está provocando una congestión cada vez más acusada de las redes de telefonía móvil en entornos urbanos, dado que aumenta el tráfico de datos en estas redes, lo que supone un mayor consumo de recursos radioeléctricos. Esto no ocurría con los móviles convencionales que sólo se utilizaban para hacer llamadas y enviar y recibir mensajes sms.

Actualmente, el Estado europeo con más usuarios de smartphones es Italia, con 15 millones de telefoninos inteligentes. En segundo lugar está Gran Bretaña que, con 11 millones, es el país que ha experimentado el crecimiento más acusado en el uso de este producto en el último año con un incremento del 70%, según
comScore.

Si persisten estos elevados ritmos de adquisición y utilización de celulares de última generación, se espera que dentro de tres años, hacia el 2013, se produzca un colapso de las redes inalámbricas de telefonía móvil.
Se trata de una estimación promedio para toda Europa, señala Josep Vidal, profesor titular del Departamento de Teoría de la Señal o Comunicaciones de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Vidal también es director del equipo de investigadores del Grupo de Investigación de Procesamiento de la Señal y Comunicaciones de la UPC que coordina el proyecto europeo Freedom, cuyo objetivo es diseñar una tecnología que evite el colapso de la telefonía móvil.

En el proyecto Freedom participa un consorcio integrado por ocho socios. Junto con la UPC figuran la Università di Roma La Sapienza, la Universitat Tècnica Txeca, el Commissariat de l’Energia Atòmica de Francia, y las empresas Dune SLR de Italia, Telkom de Indonesia, y Sequans y Siradel de Francia.

No más estaciones base

Una posible estrategia para resolver el advenimiento del colapso sería aumentar el número de estaciones base (las temidas antenas de telefonía móvil), de las cuales en la ciudad de Barcelona hay una cada 600 metros o un kilómetro, detalla en Vidal. Pero esta solución tiene varios inconvenientes.
 
En primer lugar, encarecería mucho los costes de desarrollo para los operadores, que deberían pagar el emplazamiento y las conexiones por cable, ya que estas antenas de telefonía móvil van conectadas por cable en las ciudades o en las redes troncales de telefonía.
En segundo lugar, muchos ciudadanos son reticentes a la ubicación de antenas de telefonía móvil en la azotea o cerca de su casa, por los supuestos riesgos que éstas tienen para la salud, aunque todavía no se ha podido establecer que haya una relación directa de causa-efecto entre su proximidad y el desarrollo de ninguna enfermedad.

Por último, el tercer inconveniente existente de optar por más estaciones base de telefonía móvil es que "casi todo el tráfico de datos de telefonía móvil inalámbrica se genera dentro de las casas. Los smartphones se utilizan en entornos interiores, oficinas, bares o centros comerciales y en estos lugares no se podrían tomar bien las señales. Estas zonas no tienen muy buena cobertura y tenemos que hacer algo para llegar", expone Vidal.

A tal fin, los últimos años se ha llevado a cabo una reducción de las áreas asignadas a una estación base (células), lo que ha permitido incrementar la tasa de transmisión de los sistemas sin hilos, pero, ahora, este desarrollo ya no puede ir más allá, por todos los inconvenientes mencionados. La solución que defienden los expertos para mejorar tanto la cobertura como las prestaciones de los servicios de transmisión de datos de alta velocidad, a un coste económico aceptable, es el uso de estaciones base más pequeñas que abarcarían células también más pequeñas, las llamadas femtocélulas.

El futuro cercano: Miniestacions en casa

El proyecto Freedom, coordinado por la UPC y que forma parte del VII Programa Marc de la Comissió Europea (CE) -que lo financia con 3,45 millones de euros y que tendrá una duración de dos años, hasta el 2011-, ha nacido, precisamente, para desarrollar estas miniestaciones de telefonía móvil, de bajo coste, y pensadas para ser instaladas en los interiores de los edificios, ya sea en un domicilio particular, por plantas o en centros comerciales. En cambio, otro proyecto, el BeFEMTO, también impulsado y financiado por la CE y que se llevará a cabo durante los próximos tres años, está trabajando para instalarlos en otros escenarios como autobuses, trenes o lugares donde haya tráfico.

Una posible solución son las femtocélulas, miniestaciones de telefonía móvil Estas miniestaciones base son dispositivos inalámbricos que comparten el espectro inalámbrico licenciado de telefonía móvil convencional y de corto abastecimiento, ya que dan cobertura a unos 30 ó 50 metros y conectan los teléfonos móviles estándar a la red de un operador móvil, aprovechando la conexión a la red ADSL o de fibra óptica. Además, tienen una potencia más baja, de unos 20mW, es decir, cinco veces inferior a la potencia de los router WiFi del ADSL. "Serán similares a un router inalámbrico", aclara Vidal.

Actualmente, ya existen algunas redes desplegadas, como la del operador japonés DOCOMO, que funcionan bajo este principio de las miniestaciones y femtocélulas. Pero se espera que sea hacia el 2012-2013 cuando se produzca un despliegue masivo.

LAS MINIESTACIONES La nueva solución técnica que se prepara, basada en el desarrollo general de las miniestaciones base, también incorpora una serie de retos que los ingenieros se dedican a resolver. El principal es el hecho de que si cualquier ciudadano puede instalar una miniestación en su casa, sin ningún control de las compañías telefónicas, aumentan los riesgos de interferencias. "Tenemos que conseguir que estas estaciones base pequeñas sean capaces de autoorganizarse para detectar la interferencia de otras y ajustar sus parámetros de transmisión o funcionamiento, de forma autónoma, sin ninguna intervención planificada de un operador, para evitarlo. Si no lo hacemos, el funcionamiento de la red será peor ", declara Josep Vidal.

Por otra parte, los operadores tienen un cierto interés en todo esto porque con las miniestaciones se ahorrarán los costes de la energía eléctrica, que correrán a cargo del usuario. Todo el mundo podrá pagar e instalar en su domicilio una miniestación base, del mismo modo que ahora se hace con los ADSL, es decir, "el usuario no pagará más por mejorar la cobertura telefónica, porque estos routers probablemente los subministrará el operador, pero sí por la factura de la luz", aclara Vidal.

A pesar de este incremento del gasto, el usuario puede salir ganando por otras bandas, como el ofrecimiento de servicios basados en la localización. Por ejemplo, es factible que cuando un hijo entre en casa, la miniestación base del móvil envíe un sms a su madre para avisarle que ha llegado, comenta Josep Vidal.

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