Mientras una cápsula con las muestras descendía con ayuda de un paracaídas, la sonda madre se desintegraba en la atmósfera tras un viaje de siete años.
Redacción | 15 de junio de 2010
El 14 de junio aterrizó en el desierto de Woomera (Australia) la cápsula lanzada por la sonda espacial japonesa Hayabusa después de visitar el asteroide Itokawa en un viaje iniciado en 2003.
El objetivo principal de la misión Hayabusa (halcón peregrino, en japonés) era recoger muestras del material que subre la superfície de los asteroides y llevarlas a la Tierra. De conseguirlo, será la primera vez que se podrá estudiar en el laboratorio este tipo de material. Por razones de mecánica orbital, el cuerpo celeste elegido fue Itokawa, una pequeña roca de apenas medio kilómetro de largo.
El análisis del contenido de la cápsula confirmará si la sonda pudo recoger las muestras, ya que la misión tuvo problemas desde el principio. La mala suerte hizo que se perdiese el control de la nave durante la fase crítica del acercamiento, en la que la sonda debía planear a pocos metros de la superfície del asteroide, recoger las muestras y depositarlas en la cápsula de retorno.
Otros problemas que accidentaron el viaje de la Hayabusa fueron fallos en sus motores y en los giroscopios que la orientaban, y la pérdida del minirobot MINERVA, que debía explorar la superfície del asteroide.