El satélite CryoSat-2, construido por la Agencia Espacial Europea (ESA), fue lanzando el pasado día 7 desde el cosmódromo de Bainkonur (Kazakhstan). Desde una órbita que sobrevuela los polos, el CryoSat-2 enviará datos sobre el grosor del hielo en la Antártida y Groenlandia, lo que contribuirá a nuestro conocimiento de los cambios en el clima y cómo pueden afectarnos.
A. R. | 9 de abril de 2010
Desde su órbita, que alcanza latitudes de 88°, el satélite puede medir pequeñísimas variaciones en el grueso de las capas de hielo. Esto se consigue gracias al SIRAL, un radar interferométrico diseñado expresamente para esta tarea. “Sabemos por nuestros satélites que la extensión del hielo marino está disminuyendo, pero aún tenemos la necesidad de saber cómo está cambiando en volumen”, dice Volker Liebig, director de los Programas de Observación de la Tierra de la ESA. “Para hacer estos cálculos, los científicos necesitan información sobre el grosor del hielo, que es exactamente lo que el nuevo satélite CryoSat proporcionará”. Además de analizar las principales superficies heladas, también estudiará las placas de hielo en los océanos polares.
CryoSat-2 es el reemplazo del CryoSat-1, que se perdió en 2005 debido a un fallo durante el lanzamiento. Está considerado por la ESA como el satélite más avanzado dedicado al estudio de nuestro planeta. Con él son ya tres los satélites de la ESA lanzados durante los pasados doce meses dedicados a explorar diferentes características geofísicas de la Tierra. Todos ellos, y tres más en espera de lanzamiento, conforman el programa científico Exploradores de la Tierra (Earth Explorers).